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	<title>María de la Luz Delgado Gomez, Author at AWASQA</title>
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		<title>Medellín también es negro</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María de la Luz Delgado Gomez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 21:42:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
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<p>Colombia, 2026. Medellín, es territorio que ha inspirado canciones desde “me voy para Medellín” de El Combo de las Estrellas, “Medellín” de Madonna y hasta “Medallo City” de Maluma, todas exaltando su belleza natural, cultural y vida nocturna. Sin embargo, la fantasía que nos transmite la industria musical internacional cambia apenas unas cuantas calles más allá de las zonas comerciales y turísticas, donde la historia de esta ciudad también huele a abandono, despojo, por acumulación y resistencia.</p>



<p>Esta ciudad, como muchas otras ciudades latinoamericanas, ha sido fragmentada por conflictos armados y el consumo exacerbado del norte global; cuyos modelos de ocupación y mercado, como el de las drogas, ha permeado violencias, fisurado tejidos sociales y arrebatado a miles de habitantes de sus territorios, casas y seres queridxs.</p>



<p>Muy a pesar del dolor y del trauma colectivo que ello ha generado, en Medellín también se percibe la fortaleza de las personas que la han habitado generacionalmente, migrantes que trabajan honradamente y la solidez crítica de las pocas instituciones que quedan para la pluralidad, como la Universidad de Antioquia. Cada una de ellas, con su creatividad e ímpetu, luchan para salir adelante y dejar fiel testimonio de la dignidad colombiana.</p>



<p>Un claro ejemplo de ello es la obra del muralista y sociólogo Eskibel, quien ha expandido su sensibilidad a través del arte urbano desde los 11 años. Sus mensajes en las calles hablan sobre la memoria territorial, los sueños colectivos, hitos sociales y sobre todo, la honorabilidad de los pueblos. Su obra procura espacios que representan e interpelan a la mayoría no nombrada, lejos de los cánones estéticos importados y folkloristas.</p>



<p>Eski, como le gusta ser llamade, visiona por la construcción de la memoria y la conciencia social facilitando también talleres de dibujo y pintura a infancias y jóvenes, como parte de los procesos de construcción de paz. Una de sus más recientes obras icónicas deja clara esta visión:</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0755-2-768x1024.jpg" alt="" class="wp-image-5552" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0755-2-768x1024.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0755-2-225x300.jpg 225w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0755-2-1152x1536.jpg 1152w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0755-2-1536x2048.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0755-2-scaled.jpg 1920w" sizes="(max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotógrafo: Juan David Bolívar.</figcaption></figure>



<p>Este mural se encuentra en Cra. 54 #45 A 38 P 1, La Candelaria, Medellín, entre la carrera 54 con la calle 45 A, en el sector comercial conocido como El Hueco en pleno centro de Medellín, de manera específica en el edificio de la juguetería Mundo Mágico. Y es considerado uno de los murales más grandes de Colombia, que de manera inédita a utilizado técnicas de muralismo clásico sobre un muro de estas proporciones. Además de ser el primero de la ciudad en representar a una persona afrocolombiana, en este formato.</p>



<p>El mural fue posible gracias a la propuesta presentada por Eski, quien estuvo acompañado de tres artistas más: Johan Sal Azar, Marco Londoño y SMOP, quienes con su talento y dedicación presentaron esta obra en el marco de la 1era Bienal <em>grafiti y arte urbano</em> &#8211; LATIDOS de Medellín a la que fueron convocados en diciembre 2025. Así mismo, este sueño se hizo realidad gracias a las personas que gestionaron dicho evento y quienes donaron el espacio para el mural.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="660" src="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/10.-1-1024x660.jpeg" alt="" class="wp-image-5554" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/10.-1-1024x660.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/10.-1-300x193.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/10.-1-768x495.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/10.-1-1536x990.jpeg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/10.-1.jpeg 1600w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotógrafo: Juan David Bolívar.</figcaption></figure>



<p>Al preguntar sobre el trasfondo de la pintura, Eski mencionó que es imprescindible representar la diversidad de poblaciones que habitan la ciudad, dado que predomina una ideología blanca del espacio. Por ello, plasmar a un joven afrocolombiano, tiene varias acepciones interesantes que notar.</p>



<p>Para empezar, el racismo es un sistema que opera activamente en las ciudades latinoamericanas. Este se expresa a través de políticas públicas-económicas-culturales que promueven la desigualdad y discriminacion de los cuerpos no-hegemónicos. Tiene su raíz en la imposición de la modernidad como proyecto civilizatorio global y la institucionalización de formas válidas de ser, estar y pensar principalmente eurocéntricas. De esta manera, durante&nbsp; siglos se ha subalternizado e invisibilizado a los pueblos originarios y negros.</p>



<p>Aunque con el tiempo se han dado cambios, críticas y luchas históricas por el reconocimiento y la autodeterminación de los pueblos, el racismo es una herida latente que se ha internalizado tras siglos de constante repetición y pedagogía cruel,&nbsp; al punto de normalizarse en la cotidianidad y&nbsp; pasar por desapercibidos comentarios, actitudes hostiles y prácticas discriminatorias.&nbsp;</p>



<p>Medellín no escapa de ello, ya que las proyecciones, representaciones y narrativas oficiales de la ciudad excluye a las poblaciones negras y originarias, pese a que en este lugar habitan cerca de 236,000 personas afrocolombianas, de acuerdo con la organización Manos Visibles.</p>



<p>Eski, nos comentó que el racismo también es una manera de relación con la otredad en términos simbólicos. Es por eso que mostrar la presencia de la comunidad afrocolombiana a gran escala en el espacio público, da un mensaje potente: Medellín, también es negro.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="768" src="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0740-1-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-5556" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0740-1-1024x768.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0740-1-300x225.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0740-1-768x576.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0740-1-1536x1152.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0740-1-2048x1536.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotógrafo: Juan David Bolívar.</figcaption></figure>



<p>La diversidad de tonalidades con la que fue pintada la piel de este joven anuncia que en este planeta ningunx persona es del mismo color y, por lo tanto, no existe una homogeneidad humana, desmontando así mitos raciales. Propone entendernos diversxs, tanto como la vida misma, porque la diversidad es natural. Este saber integra al cuerpo con su habitar Tierra, abundante en sus formas, colores, texturas y vegetaciones.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>El acto de escuchar profundamente</strong></h2>



<p>Cubrirse el oído con un caracol para escuchar la polifonía del mar, es una hazaña que nos hace viajar a esa voz antigua y misteriosa cuya incontenible fuerza se guarda en un susurro, como si de un secreto se tratara, regalándonos calma con su suspiro. La inocente sensación de ser espuma sin peso que se disuelve en la arena.</p>



<p>Este es un recordatorio de cómo por momentos, el ruido de la voracidad capitalista&nbsp; se detiene, y es cuando se pone atención a las voces que vienen desde las profundas verdades de la Tierra.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="850" src="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0753-1-1-1024x850.jpg" alt="" class="wp-image-5560" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0753-1-1-1024x850.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0753-1-1-300x249.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0753-1-1-768x637.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0753-1-1-1536x1275.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/DJI_0753-1-1.jpg 1958w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotógrafo: Juan David Bolívar.</figcaption></figure>



<p>Esta obra, también hace alusión al fuerte y profundo mensaje que quedó grabado en las calles y en la cotidianidad Colombiana “Las cuchas tienen razón” al dar lugar a la denuncia de las madres buscadoras de los jóvenes desaparecidos y enterrados en San Javier, tras la Operación Orión en Medellín en el 2002, perpetrado por grupos militares y paramilitares. Este doloroso suceso aún tiene secuelas y el conflicto armado no ha sido superado totalmente.</p>



<p>Escuchar para no olvidar, escuchar para nombrar a quienes no han aparecido y a quienes han asesinado, escuchar para dar lugar a las historias que no cuentan los medios oficialistas, escuchar porque el dolor compartido es un poco de alivio. En tiempos de estruendoso ruido, <strong>“la escucha profunda es un canal para la construcción de paz, es un acto de atención y aprecio”</strong>, como mencionó Eski.</p>



<p>Al escuchar-nos, estamos frente a un otro, que también es un “nosotros” en la dialogicidad del yo, y se dibuja un horizonte abierto, sensible y compasivo que da pie a la contención, a la comprensión y a la reparación. La escucha es vital para la salud mental y espiritual comunitaria, sobre todo en contextos donde han buscado silenciar con violencia extrema, las verdades de la gente.</p>



<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<h2 class="wp-block-heading"><strong>“Hay que crear una sana convivencia entre imágenes y palabras» </strong></h2>
</blockquote>



<p>«La imagen, suele ser más intuitiva, concreta, cercana y de facto. La habilidad del artista está en conectar e integrar el mundo de las historias, de los textos y las reflexiones propias a una imagen sensible que comunique. En ese intervalo, es importante vincular a la población, tomar los espacios grises y llenarlos de historias y de color a fin de crear e imaginar posibilidades para entendernos y conocernos,” me compartió Eski.</p>



<p>El muralismo desde esta perspectiva resulta una herramienta para la justicia epistémica porque propone que el arte salga de los círculos privilegiados y cuente las historias del territorio, llame a la sabiduría de los pueblos, de las ciudades, de las periferias y tome su espacio lo común. Así mismo, pone en el centro la pregunta ¿cuál es el sentido de hacer arte? y más aún cuando quien lo hace ha experimentado en carne propia los embates del sistema. La respuesta viene acompañada de una pedagogía crítica y tierna que ayuda a enfrentar las dificultades y a cultivar las esperanzas. Es ahí donde el arte vuelve a tener sentido y razón.</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="534" data-id="5564" src="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/9.-1-1-1024x534.jpeg" alt="" class="wp-image-5564" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/9.-1-1-1024x534.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/9.-1-1-300x157.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/9.-1-1-768x401.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/9.-1-1-1536x802.jpeg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/9.-1-1.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotógrafo: Juan David Bolívar.</figcaption></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" data-id="5566" src="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/5-1024x682.jpeg" alt="" class="wp-image-5566" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/5-1024x682.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/5-300x200.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/5-768x512.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/5-1536x1023.jpeg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2026/02/5.jpeg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Fotógrafo: Juan David Bolívar.</figcaption></figure>
</figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La nueva era del muralismo latinoamericano</strong></h2>



<p>El muralismo latinoamericano tiene una apuesta que deja claro que sus alcances son colectivos y no individualistas. Es la suma de muchos esfuerzos lo que poco a poco genera una sinergia y motiva a ver los límites entre la memoria, los imaginarios, las historias y el estilo del artista, para mostrar un horizonte posible donde el arte se vuelve una herramienta popular.</p>



<p>En Colombia, el muralismo contemporáneo tiene una trayectoria admirable y en los últimos años se ha vuelto un referente, no solo por su calidad y sensibilidad, sino también por la valentía con la que sus artistas denuncian el abuso de poder y promueven la memoria y&nbsp; re-significación de los procesos sociales en&nbsp; las calles, con digna rabia.</p>



<p>“Se juegan con los colores, los signos y se posibilita la interacción con las comunidades, muchas veces para que participe y lo tome propio, aunque no siempre se puede prever su impacto. Por ello es importante tener claridad en la <strong>intención del mural</strong>,” mencionó Eski.</p>



<p>En este punto de la charla con Eski, dimos cuenta de que esta nueva era del muralismo latinoamericano está marcada por la ampliación de relaciones afines y gestionada de manera autónoma, solidaria y colectiva, por medio de festivales, encuentros y experiencias compartidas cuyos alcances son tanto nacionales como internacionales. Un componente de ello es que compartimos una matriz histórica de resistencia y amor a nuestros territorios y el muralismo latinoamericano hoy día es una expresión más de ello.&nbsp;</p>



<p></p>



<p></p>
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		<title>Con el viento en la cara</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María de la Luz Delgado Gomez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 12 Aug 2025 01:40:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Justicia Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
		<category><![CDATA[bicicleta]]></category>
		<category><![CDATA[ciclismo]]></category>
		<category><![CDATA[tren maya]]></category>
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					<description><![CDATA[Fotografías: Cintia Morales Braungart ¿Te imaginas llevar un ritmo de vida que permita detenerte, observar, saludar y contemplar el paisaje cotidianamente? En Telchaquillo, así se anda, sin prisa ni percances, porque los caminos se recorren a pie, en bicicleta y en triciclo, lo que crea&#160; un vivir a un ritmo tranquilo, humano y alegre. En [&#8230;]]]></description>
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<p>Fotografías: Cintia Morales Braungart</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="620" height="833" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-1-1.png" alt="" class="wp-image-5517 size-full" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-1-1.png 620w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-1-1-223x300.png 223w" sizes="auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p>¿Te imaginas llevar un ritmo de vida que permita detenerte, observar, saludar y contemplar el paisaje cotidianamente? En Telchaquillo, así se anda, sin prisa ni percances, porque los caminos se recorren a pie, en bicicleta y en triciclo, lo que crea&nbsp; un vivir a un ritmo tranquilo, humano y alegre.</p>
</div></div>



<p>En el 2019 la movilidad fue considerada como un Derecho Humano en México a partir de&nbsp; la Ley General en Materia de Movilidad y Seguridad Vial donde se decreta&nbsp; que “todas las personas puedan moverse con seguridad, equidad, accesibilidad y, sobre todo, en igualdad de oportunidades”.</p>



<p>En los territorios mayas este derecho se vive a través del uso de bicicletas y triciclos. Es decir, los territorios mayas son territorios ciclistas y estos vehículos resultan indispensables para el sostén de la buena vida, como nos lo confirmaron ciclistas de la comunidad quienes nos compartieron sus historias:</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="597" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-121.png" alt="" class="wp-image-5503" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-121.png 400w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-121-201x300.png 201w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></figure>



<p>Doña Josefina, Doña Concepción y Doña Herlinda&nbsp; aprendieron a andar en bici y triciclo a los 10 años mientras que Doña Gladys a los 15, Doña Gregoria a los 20 y Doña Joselyn a los 50.&nbsp; Posteriormente, ellas les enseñaron a sus hijas y nietas.</p>



<p>De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI, 2018) En Yucatán 6 de cada 10 hogares usan la bicicleta. Esto representa el 57% de la población censada, equivalente a 263 mil 234 personas y donde especialmente se usan es en los poblados mayas.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿ Y tú por qué usas la bici?</h2>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>“Me siento libre. Puedo ir a la escuela, salir a jugar y sentir el viento en mi carita” </strong></p><cite>(Amai, 9 años)</cite></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mama-e-hija-1024x768.jpg" alt="" class="wp-image-5499" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mama-e-hija-1024x768.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mama-e-hija-300x225.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mama-e-hija-768x576.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mama-e-hija-1536x1152.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mama-e-hija-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="637" height="949" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-111.png" alt="" class="wp-image-5505 size-full" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-111.png 637w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-111-201x300.png 201w" sizes="auto, (max-width: 637px) 100vw, 637px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p>Doña Elisa, nos contó que sus primeros recuerdos en triciclo son de cuando su papá la llevaba a ella y a sus hermanas al monte por leña, maíz, agua, zacate y a realizar el <em>Jéets´luúm </em>ofrenda- comida ceremonial para la selva.&nbsp; Lo que antes les costaba largas caminatas bajo el sol de casi 40*C, se convirtió en breves y divertidos viajes.<br></p>
</div></div>



<p>En los poblados mayas,&nbsp; las bicicletas y triciclos son utilizados para diversas actividades como ir al mercado o a la tortillería para comprar los alimentos, visitar familiares, ir por les niñes a la escuela o, simplemente, por el placer de sentir el viento en la cara. Estos<strong> </strong>recorridos denominados<em> viajes de cuidado, </em>se realizan para llevar a cabo las tareas o trabajos relacionados con el cuidado de otras personas.&nbsp;<br></p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="883" height="587" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-71.png" alt="" class="wp-image-5507" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-71.png 883w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-71-300x199.png 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-71-768x511.png 768w" sizes="auto, (max-width: 883px) 100vw, 883px" /></figure>



<p>Habitar una comunidad ciclista genera un ambiente familiar y pacifico que promueve los cuidados colectivos. Estos vehículos benefician la salud física, emocional, social y ecológica y se han convertido en herramientas que facilitan las actividades de las personas y cuyo motor es, básicamente, el corazón.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/fila-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5497" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/fila-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/fila-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/fila-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/fila-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/fila-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo te sientes cuando vas en la bici?</h2>



<figure class="wp-block-pullquote"><blockquote><p><strong>“Me siento bien, llego más rápido y es más divertido” </strong><br></p><cite>(Ros, 12 años)</cite></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mujer-taller-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5495" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mujer-taller-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mujer-taller-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mujer-taller-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mujer-taller-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/mujer-taller-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>El uso de bicis y triciclos también genera nuevos oficios y beneficia economías familiares como la de Doña Lorena que desde hace 10 años fundó un taller de bicis con su esposo. Ellos se encargan de dar mantenimiento a estos vehículos que llegan a tener una durabilidad de entre 20 y 30 años.</p>



<p>Los costos de una bicicleta son muy variables. Las hay desde 500 pesos mexicanos si son usadas,&nbsp; hasta 5 mil o más si son nuevas o profesionales. Lo que sí, es que el mantenimiento usualmente requiere 300 pesos mexicanos, cada tres o cuatro meses, lo que significa un ahorro sustancial en la economía familiar.</p>



<p>Ella también nos contó que tiene un cliente que diariamente viaja desde Telchaquillo a Mérida en bicicleta, lo que son aproximadamente 3 horas y 40 minutos, un equivalente a 50 kilómetros. Lo hace para ir a trabajar y los desafíos a los que se enfrenta diariamente están vinculados a la precarización y poca atención que se le da a la movilidad ciclista, tan indispensable para las personas de los pueblos.</p>



<p>Casos como este demuestran cómo la inteligencia colectiva y ecológica generan redes de cuidado que ponen al centro la vida y&nbsp; al mismo tiempo, muestran la necesidad de visibilizar e investigar a profundidad la movilidad desmotorizada en la región. Los riesgos que viven las personas ciclistas pueden llegar a ser mortales como lo ha documentado el colectivo CicloTurixes, en el Estado de Yucatán mueren atropelladas&nbsp; 3 personas ciclistas cada mes.</p>



<p>Con la construcción de carreteras, autopistas y vías como el Tren Maya, vulnera colateralmente el derecho a la movilidad de las comunidades, debido a la falta de planeación e infraestructura ciclista paralela a estas otras vías, además de nula pacificación de entrecruces.</p>



<p>Un ejemplo de ello es la ruta ciclista que conectaba a los pueblos Mayas de Nunkiní a Calkiní, misma que fue obstruida por la construcción del paradero del Tren Maya. Ahora los pobladores ciclistas tienen que cruzar un puente diseñado para coches, mismo que resulta altamente peligroso o arriesgarse a cruzar una carretera confusa y&nbsp; sin señalamientos.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="883" height="752" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-141.png" alt="" class="wp-image-5509" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-141.png 883w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-141-300x255.png 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-141-768x654.png 768w" sizes="auto, (max-width: 883px) 100vw, 883px" /></figure>



<p><strong>La movilidad motorizada tiene una historia masculinizada, colonial e individualista.</strong></p>



<p>De acuerdo con la especialista en movilidad, Alejandra Leal (2020) “los impactos del uso de automóviles están ligados a la utilización de espacio público, a temas de seguridad vial y a emisiones. Esto afecta a las personas que ni siquiera provocan esos impactos negativos, como son los peatones y los usuarios del transporte público”.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="883" height="495" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-231.png" alt="" class="wp-image-5511" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-231.png 883w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-231-300x168.png 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-231-768x431.png 768w" sizes="auto, (max-width: 883px) 100vw, 883px" /></figure>



<p>Las brechas de desigualdad tanto de género como de clase, se ven intensificadas porque este tipo de movilidad tiende a excluir del espacio público y vulnerar a personas históricamente discriminadas, como las mujeres, las infancias, ciclistas, las personas adultas mayores y personas con discapacidad,&nbsp; quienes no pueden o que no aspiran a la adquisición de un auto.</p>



<div class="wp-block-media-text is-stacked-on-mobile"><figure class="wp-block-media-text__media"><img loading="lazy" decoding="async" width="552" height="822" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-WE1.png" alt="" class="wp-image-5513 size-full" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-WE1.png 552w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-WE1-201x300.png 201w" sizes="auto, (max-width: 552px) 100vw, 552px" /></figure><div class="wp-block-media-text__content">
<p>En México durante el 2024 se produjeron 3,989,403 autos según cifras del INEGI, ese mismo año, la cantidad de nacimientos alcanzó los 1,820,888. Dicho de otra manera, en México se produjeron 2.1 coches por cada persona nueva.&nbsp;</p>
</div></div>



<p>Estas cifras nos muestran una sobreproducción que no corresponde a las necesidades internas del país ni a la realidad ambiental global,&nbsp; ya que la demanda de hidrocarburos y la construcción de vías genera costos sociales y ambientales irreversibles, como la muerte de personas atropelladas, también de la&nbsp; biodiversidad por el atropellamiento de animales e insectos silvestres y&nbsp; la destrucción de zonas naturales por la construcción de autopistas.</p>



<p>La bicicleta en este contexto, resulta una aliada más para replantearnos la movilidad humana. Esta ecotecnia es más antigua que los coches, hace menos daño y sin embargo se sigue priorizando la movilidad cochista. Por ello son urgentes las políticas de movilidad que cuenten con enfoques interculturales y socioambientales, así como la movilización de voluntades para disminuir las brechas de desigualdad social y garantizar el derecho a la movilidad libre, segura y sustentable de los pueblos y ciudades.</p>



<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="883" height="462" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-WEWE1.png" alt="" class="wp-image-5515" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-WEWE1.png 883w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-WEWE1-300x157.png 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/08/Imagen-WEWE1-768x402.png 768w" sizes="auto, (max-width: 883px) 100vw, 883px" /></figure>



<h2 class="wp-block-heading">Fuentes:</h2>



<p><em>Movilidad: un derecho humano que merecemos</em>. (s/f). Tec de Monterrey. Recuperado el 7 de marzo de 2025, de https://futurociudades.tec.mx/es/movilidad-un-derecho-humano</p>



<p>ONU-Habitat. (s/f). <em>Contaminación, automóviles y calidad del aire</em>. Onu-habitat.org. Recuperado el 7 de marzo de 2025, de https://onu-habitat.org/index.php/contaminacion-automoviles-y-calidad-del-aire</p>



<p><em>Transporte público masivo responde a la movilidad… de los hombres: experta</em>. (s/f). Ibero.mx. Recuperado el 7 de marzo de 2025, de https://ibero.mx/prensa/transporte-publico-masivo-responde-la-movilidad-de-los-hombres-experta</p>



<p>Vargas, M. (2021, enero 31). <em>México, el país de las bicicletas blancas</em>. Corriente Alterna. https://corrientealterna.unam.mx/nota/bicicletas-blancas-mexico-muertes-de-ciclistas/</p>



<p>(S/f). Org.mx. Recuperado el 7 de febrero de 2025, de https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2024/ENR/ENR2023.pdf </p>



<p><br><em>En Yucatán 6 de cada 10 hogares tienen al menos una bicicleta: INEGI</em>. (s/f). Cicloturixes.org. Recuperado el 7 de marzo de 2025, de https://cicloturixes.org/en-yucatan-4-de-cada-10-hogares-tienen-al-menos-una-bicicleta-inegi/</p>



<p></p>
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		<title>Las casas de tierra: una forma digna de habitar la Tierra</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María de la Luz Delgado Gomez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 24 Oct 2024 17:37:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Decolonizando el Pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[bioconstrucción]]></category>
		<category><![CDATA[casas de adobe]]></category>
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					<description><![CDATA[Cuando murió, su casa fue deshabitada, poco a poco con las lluvias y el sol fue cayéndose, las plantas la treparon por las ventanas y aquella tierra con la que fue construida se reintegró. En los territorios de la ruralidad mexicana, construir con Tierra es tan ancestral que ni siquiera existe un dato específico de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<figure class="wp-block-pullquote has-base-background-color has-background"><blockquote><p><em>Cuando murió, su casa fue deshabitada, poco a poco con las lluvias y el sol fue cayéndose, las plantas la treparon por las ventanas y aquella tierra con la que fue construida se reintegró.</em></p></blockquote></figure>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="De quién fue la mirada que se asomó por esta ventana" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/DwyIL4MyWjY?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>En los territorios de la ruralidad mexicana, construir con Tierra es tan ancestral que ni siquiera existe un dato específico de su comienzo; algunas crónicas escritas aproximan el siglo XV. Lo cierto es que en el pasado las civilizaciones mesoamericanas fundaron sus territorios con sistemas constructivos de Tierra y piedra.</p>



<p>Sin embargo, esta práctica fue desplazada a raíz de los procesos de colonización en Abya Yala (nombre antiguo del continente <a href="https://www.nationalgeographicla.com/historia/2023/08/que-es-abya-yala-el-nombre-que-se-le-da-al-continente-americano">que significa “tierra viva, madura o en florecimiento”</a> en el idioma del pueblo Kuna), el desarrollo tecnológico y las nuevas formas de explotación para obtención de materiales de construcción. Es decir, la construcción con adobe fue transformada por otros sistemas y arquitecturas basadas en materiales no renovables.</p>



<p>Eventualmente, la construcción de viviendas de Tierra pasó de ser una normalidad a ser llamada con prejuicio “casa de pobres”, discriminando a las personas de pueblos originarios y poblaciones rurales que principalmente continuaron con estos sistemas constructivos. Y sin embargo, las manos que construyeron estas casas son testamento de resistencia y resiliencia de pueblos enteros.</p>



<p>Por ello es importante saber que las casas cuentan historias, forman parte de la memoria viva de cada territorio, son una manera digna y válida de habitar que puede ser resignificada, más aún cuando se ha convertido en una forma de habitar erosionada rápidamente por la mancha de lo urbano, la migración forzada y la especulación inmobiliaria. Esta es la historia de las resistencias de las casas de Tierra en Xiquipilli y de quienes las habitan.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Una forma digna de habitar</strong></h2>



<p>Para algunos lugareños, estas viviendas representan un arraigo con su historia y con su identidad:</p>



<figure class="wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex">
<figure class="wp-block-image size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="3024" height="4032" data-id="5042" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/IMG_0006-2.png" alt="" class="wp-image-5042" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/IMG_0006-2.png 3024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/IMG_0006-2-225x300.png 225w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/IMG_0006-2-768x1024.png 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/IMG_0006-2-1152x1536.png 1152w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/IMG_0006-2-1536x2048.png 1536w" sizes="auto, (max-width: 3024px) 100vw, 3024px" /></figure>
</figure>



<figure class="wp-block-pullquote has-base-background-color has-background"><blockquote><p><em>Representa mi vida misma, porque en ella crecieron vivieron y murieron muchas generaciones que transmitieron grandes enseñanzas, valores, vivencias y costumbres. Porque en ellas recordamos parte de nuestra infancia y de nuestra adolescencia, y donde el vínculo familiar era muy fuerte. La responsabilidad, la solidaridad, la cultura del esfuerzo se inculcaba desde temprana edad. Y eso te permitía imaginar muchas cosas que podías alcanzar. (Elías Delgado, maestro adobero)</em></p></blockquote></figure>



<p>La durabilidad de las casas de adobe es sorprendente y representan en sí todo un ecosistema, porque parecen estar vivas aun cuando no están habitadas. Cuando dejan de tener quien las vive, rápidamente se deterioran y se reintegran a la tierra con la que fue construida, volviéndonos a recordar la impermanencia de las cosas y los ciclos de la vida.</p>



<p>Las casas de adobe están hechas de tierra, esfuerzo, teja, conocimiento, madera, agua, paciencia, ocoxal y paja, principalmente. Una casa de Tierra tiene la cualidad de ser térmica: conserva el calor en temporadas de frío y es fresca en temporadas de calor, lo que ayuda a sobrellevar los estragos del cambio climático. Como este año, cuando se presentaron temperaturas máximas de hasta 29 grados, 0.6 más que el promedio anual para el verano.</p>



<p>Los testimonios de las personas entrevistadas en la comunidad demuestran que la construcción de viviendas de adobe ha disminuido radicalmente, porque ahora se opta por otro tipo de materiales, en parte, debido a que en el imaginario predominante, las casas de concreto significan progreso.</p>



<p>Afortunadamente, existen algunos esfuerzos por compartir conocimientos sobre otros sistemas de construcción y se han creado manuales y diseños para eficientar procesos de bioconstrucción, los cuales también son posibles de adquirir en el internet, con diseños innovadores y adaptables a las necesidades de las personas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-15.37.51-819x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-5036" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-15.37.51-819x1024.jpeg 819w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-15.37.51-240x300.jpeg 240w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-15.37.51-768x960.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-15.37.51-1229x1536.jpeg 1229w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-15.37.51.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p>Las casas de adobe aún resguardan el descanso de las infancias, protegen del calor o del frío a cientos de abuelos y abuelas, resguardan de la calle a jóvenes y son el hogar de cientos de personas. Son sistemas constructivos milenarios heredados que van más allá de su materialidad, porque representan&nbsp; resiliencia, resistencia e inteligencia, porque no generan graves estragos sociambientales a diferencia de la construcción con materiales no renovables.</p>



<p>Es una forma de habitar que constantemente ha sido atacada por estereotipos clasistas y raciales porque dista de la colonialidad y representan en sí, una forma digna y moderada de habitar la Tierra.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>La arquitectura e ingeniería como potencias extractivas</strong></h2>



<p>Al cuestionar algunos paradigmas sobre la vivienda, también rompemos algunas cadenas extractivas y coloniales que determinan las formas de habitar.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1412-1_1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5048" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1412-1_1-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1412-1_1-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1412-1_1-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1412-1_1-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1412-1_1-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La alta demanda de materiales usados en la construcción de ciudades, megaproyectos, zonas habitacionales, etc., significa la explotación y ecocidio de zonas naturales, rurales y de pueblos originarios. Esta situación es común en el ámbito de la arquitectura y la ingeniería empresarial.</p>



<p>En Xiquipilli, la explotación de minas de cantera y grava ha ocasionado un ecocidio en los montes, por la gran cantidad de árboles que son talados, animales despojados y la disminución de los cuerpos de agua.</p>



<p>Estos ecocidios han sido denunciados por la comunidad de Endexto, perteneciente a Xiqupilli, y aunque lograron cerrar una de las principales minas en 2017, los intereses continúan vigentes y los mecanismos gubernamentales de protección tanto de las zonas naturales como de los defensores territoriales son inexistentes.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-19.34.50-1024x682.jpeg" alt="" class="wp-image-5038" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-19.34.50-1024x682.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-19.34.50-300x200.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-19.34.50-768x512.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-19.34.50.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Las y los lugareños han denunciado la corrupción entre compradores de grandes extensiones de monte y los gobiernos locales. También que algunos de los incendios han sido provocados estratégicamente en zonas con alta especulación, a fin de que la reglamentación permita el cambio de suelo y con ello la explotación de minas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1363_1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5052" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1363_1-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1363_1-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1363_1-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1363_1-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1363_1-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>También es constante la apropiación de conocimientos sobre los sistemas constructivos tradicionales. Tal es el caso de las casas mayas y el uso del chukum, un árbol nativo de México, ambos conocimientos bioconstructivos a base de plantas endémicas, ahora son altamente demandados por la industria inmobiliaria internacional.</p>



<p>Esto se está haciendo bajo la premisa de arquitectura vanguardista de la sustentabilidad, pero se trata de una sustentabilidad sin perspectiva de clase ni decolonial, y tan solo representa una marca de las agendas internacionales que supone cambios de consumos ante la crisis global ambiental que en sí, es el capitalismo voraz, pero&nbsp; que en su adaptabilidad propicia una creciente apropiación de conocimientos y recursos bioculturales de los pueblos. Éstas son tan solo actualizaciones discursivas para continuar las lógicas extractivas en los territorios de pueblos originarios y rurales con supuestos morales respecto al cuidado ambiental.</p>



<p>El extractivismo es la constante en estos territorios. Se trata de una cadena de explotaciones que se dan desde el ámbito intelectual, económico, político y cultural en <strong>poblaciones quienes, por ancestralidad e inteligencia, han aprendido a coexistir sin generar grandes estragos ambientales</strong>.</p>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Las casas habitadas nos cuentan historias de familias separadas</strong></h2>



<p>Las casas de adobe también atestiguan la migración, la separación de familias y las luchas constantes de las mujeres como cuidadoras de las infancias (el futuro) y abuelitos/as (ancestros).</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1422_1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5054" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1422_1-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1422_1-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1422_1-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1422_1-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1422_1-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>La foto que corresponde a esta casa, se sabe que en ella vivía una familia con dos hijas a principios de los años 1990. La falta de acceso a servicios y garantía de derechos como la educación y el trabajo, no posibilitaron su permanencia en el territorio, y cuando llegaron a la mayoría de edad, migraron a los Estados Unidos.</p>



<p>La vida pasó, su mamá y papá murieron y&nbsp; las hermanas ya no volvieron por falta de documentos. Así que, la casa, pues, quedó abandonada y algunas de sus paredes cayeron, dejando al descubierto tiernos murales que las hermanas habían pintado cuando eran niñas.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1386_1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5056" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1386_1-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1386_1-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1386_1-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1386_1-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1386_1-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Actualmente, la casa abandonada se convirtió en el refugio de un joven de la misma comunidad, quien en un accidente perdió capacidades cognitivas y, por la falta de asistencia social y médica, cayó en una profunda depresión y adicciones.</p>



<p>En casos como este, es posible observar la vulnerabilidad que viven las juventudes rurales por carecer de la garantía de derechos, razón principal por la cual se presenta la migración masiva desde hace décadas en la búsqueda de oportunidades para el sostenimiento de las familias.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1364_1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5058" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1364_1-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1364_1-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1364_1-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1364_1-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1364_1-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="681" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/DSC0015-1024x681.jpg" alt="" class="wp-image-5016" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/DSC0015-1024x681.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/DSC0015-300x199.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/DSC0015-768x511.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/DSC0015-1536x1021.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/DSC0015-2048x1362.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>En esta otra casa, no tan lejos de la primera, viven dos personas adultas mayores quienes toda su vida se dedicaron al campo. Sus hijos migraron a la ciudad y solamente los ven dos veces al año. Su sobrino y una vecina son quienes les asisten y están al pendiente de sus cuidados diarios, les hacen las tortillas para comer y les llevan la leña para cocinar. A pesar de su avanzada edad, los señores aún se dedican a cuidar animales, sembrar maíz y cultivar plantas medicinales que venden de vez en cuando.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1384_1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5060" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1384_1-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1384_1-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1384_1-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1384_1-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1384_1-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><strong>En esta casa, nos contaron que tiene casi 120 años y fue hecha por el bisabuelo y bisabuela del dueño. </strong>También, que requiere de restauración, pero aún está muy estable. En ella habitan dos mujeres jóvenes que cuidan a dos personas adultas mayores y a sus tres menores de edad, quienes aún están aprendiendo a caminar y hablar. Ellas cuentan que sus esposos también migraron para trabajar y que vuelven cada cierto tiempo.</p>



<p>&nbsp;En casos como estos, donde la mayoría de los hombres migran, son las mujeres quienes quedan a cargo de la totalidad de los trabajos de cuidado y crianza, incluyendo los sembradíos de maíz, frijol, calabaza, avena y hortalizas para alimentar a la familia y algunos animales.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1391_1-1-1024x683.jpg" alt="" class="wp-image-5064" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1391_1-1-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1391_1-1-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1391_1-1-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1391_1-1-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/MG_1391_1-1-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>Finalmente, en esta otra casa vive una señora de la tercera edad y de carácter muy amable. Nos comentó que ya casi no tiene visión y se acompaña con un hijo adulto con síndrome de Down. También dijo que cuando era niña trabajó en la ciudad&nbsp; y que la vida le era bastante difícil porque como trabajadora del hogar padeció maltrato, racismo y humillaciones, así que decidió entonces regresar al campo y tiempo después, se casó. Hace algunos años su esposo murió y ella y su hijo continuaron trabajando el campo.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-base-background-color has-background"><blockquote><p><em>“Yo solo me iba a trabajar para traer el dinero a mi familia, pero tarde o temprano una vuelve porque la vida en la ciudad es más difícil cuando eres pobre y no conoces a nadie”. (comunicación personal, anóonima).</em></p></blockquote></figure>



<h2 class="wp-block-heading"><strong>Conclusión</strong></h2>



<p>Tener una lectura del contexto donde se sitúan los conocimientos de construcción ancestral con Tierra, y las personas que los encarnan, desde una perspectiva decolonial e histórica, resulta un acto inicial de justicia epistémica. También es un llamado a las nuevas generaciones rurales a valorar y reconocer los legados que hoy en día pueden representarnos grandes fortalezas para afrontar las crisis venideras: la crisis climática, la migración forzada, la falta de acceso a la vivienda como derecho humano, una necesidad físico-espacial inherente a nuestra humanidad socializada.</p>



<p>En la actualidad, aspirar a una vivienda significa el endeudamiento con empresas públicas y privadas y su distribución de acceso es según un orden económico que resulta racial y clasista.</p>



<p>Por ello, los sistemas constructivos tradicionales y, en este caso, las casas de adobe representan una autodeterminación para garantizarse el derecho a una vivienda, el derecho a la autoconstrucción y el derecho al autodiseño sustentable y sostenible, y todo esto gracias a un legado ancestral que puede ser tomado, resguardado y resignificado por las juventudes rurales de hoy.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-21.00.59-819x1024.jpeg" alt="" class="wp-image-5040" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-21.00.59-819x1024.jpeg 819w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-21.00.59-240x300.jpeg 240w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-21.00.59-768x960.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-21.00.59-1229x1536.jpeg 1229w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/10/WhatsApp-Image-2024-09-16-at-21.00.59.jpeg 1280w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /></figure>



<p>Cada casa cuenta una historia que visibiliza el descuido sistemático de las ruralidades y los cuerpos más vulnerables, nos recuerdan heridas latentes causadas por la desigualdad y al mismo tiempo, representan la fortaleza y resiliencia de la ruralidad.</p>



<p>El crecimiento demográfico es exponencial y las zonas rurales son absorbidas con rapidez por la mancha urbana. La especulación inmobiliaria no planificada es abrumante, así como la migración y el extractivismo y el retorno que nos pone en escenarios donde es necesario preguntarse: ¿cómo podríamos vivir de ahora en adelante a sabiendas del contexto social y ambiental actual?</p>



<h2 class="wp-block-heading">BIBLIOGRAFÍA</h2>



<p>De Grammont, Hubert C. (marzo-abril 2016). “Hacia una ruralidad fragmentada: La desagrarización del campo mexicano”. <em>Nueva sociedad</em> 262, p. 1. https://nuso.org/articulo/hacia-una-ruralidad-fragmentada-la-desagrarizacion-del-campo-mexicano/.</p>



<p>Matiúwàa, Hubert. (2022). “El cómo del filosofar de la gente piel”. En <em>Xó Nùnè Jùmà Xàbò Mè’Phàà: El cómo del filosofar de la gente piel</em>, cap. 4. Iztapalapa, México: Ediciones del Lirio.</p>



<p>Robert, Jean. (1999). “Libertad habitar”. En <em>Libertad habitar</em>, cap. 3. Barcelona: Habitat International Coalition.</p>



<p>Robert, Jean. (2021). “El arte de habitar no se deja alfabetizar”. <em>International Journal of Illich Studies</em> 8 (2), pp. 201-210. https://journals.psu.edu/illichstudies/article/view/62595/61740.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>“Dicen que ya hay hongos en el monte…”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[María de la Luz Delgado Gomez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 May 2024 16:14:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[“Ellas hablaban de Dios entre los bosques, la neblina era espesa y extrañamente tibia, yo no creo en dios, y aún así me asombra hasta el punto de la superstición la belleza que hay en el mundo” (Julio Delgado, comunicación personal, 2023). Acá, cuando se escuchan los primeros truenos retumbar la tierra y su eco [&#8230;]]]></description>
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<p>“Ellas hablaban de Dios entre los bosques, la neblina era espesa y extrañamente tibia, yo no creo en dios, y aún así me asombra hasta el punto de la superstición la belleza que hay en el mundo” (Julio Delgado, comunicación personal, 2023).</p>



<p>Acá, cuando se escuchan los primeros truenos retumbar la tierra y su eco recorre los barrancos, las señoras gritan, “¡Ya se viene el agua!”, mientras se apuran a descolgar la ropa lavada que instantes antes bailaba con el viento. “¡Cierren las ventanas, apaguen la tele y metan rápido los animales!”, indican, y ahí van todos corriendo … borregas, vacas, gallinas e infancias para encerrarse.</p>



<p>Ver el cielo teñido por el gris de las nubes a punto de soltarse, me causa una sensación de querer llorar también con el cielo, porque con este llamado se anuncia que la vida crecerá, que vienen los buenos tiempos después de tanto calor y que al fin los rezos tuvieron respuesta. Por fin lloverá y crecerán los ríos, regresarán las golondrinas, iluminarán las luciérnagas, cantarán las ranas, se humedecerá la tierra, revivirán las flores, el maíz, y al fin aparecerán los tan esperados hongos en el boscoso monte. Así, todo lo extraordinario sucede ante nuestros ojos, la hermosa Tierra y sus ciclos proveen de agua y comida a todos sus seres.</p>



<p>Después de algunos días de lluvias continuas entre vecinos al saludarnos por las mañanas, comenzamos a agregar “dicen que ya hay hongos en el monte” con una mirada emocionada y entre saludo y saludo nos vamos avisando las salidas por pequeños grupos para partir caminando rumbo a los azules montes, antes de que amanezca. </p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-2-768x1024.jpg" alt="Recolectando un hongo bien grande" class="wp-image-4523" style="width:480px;height:auto" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-2-768x1024.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-2-225x300.jpg 225w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-2.jpg 1046w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<p>En México, se calcula una diversidad de hongos de 200 mil especies, pero solo el 5% son conocidas. De estas, tradicionalmente se consumen <a href="https://hongoscomestiblesytoxicos.ib.unam.mx/comestibles.html">más de 400 especies silvestres</a> (Garibay et al. 2006). Muchos de ellos crecen en zonas boscosas, como en Xiquipilli, mi comunidad. Su trascendencia ecológica radica en que son descomponedores, ya que permiten que se mantengan los nutrientes en el suelo y con ello ayudan al crecimiento de la vegetación y, en suma, a toda la cadena trófica de los bosques.</p>



<p>Cabe aclarar que el cuerpo fructífero que generalmente se conoce como hongo, es solo una parte del hongo, denominada “seta”, mientras que, una compleja red de filamentos subterráneos conocida como micelio es el hongo en sí, aunque en términos prácticos para este escrito seguiremos llamando hongo a las setas.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-3-819x1024.jpg" alt="Clasificando y limpiando los hongos" class="wp-image-4525" style="width:525px;height:auto" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-3-819x1024.jpg 819w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-3-240x300.jpg 240w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-3-768x960.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-3.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<p>Por otra parte, el conocimiento etnomicológico, es decir, los saberes de las personas para identificar y preparar los hongos, nos permite vivir parcialmente la soberanía alimentaria. La dieta micófaga resulta indispensable ya que contiene propiedades nutricionales y medicinales (Chang 2004). De hecho, algunxs autores han propuesto que los hongos comestibles se integren a la canasta básica de la sociedad mexicana debido a su importancia alimenticia (Martínez 2010), ya que beneficia al sistema inmunológico, contiene antioxidantes, disminuye el colesterol, reduce la presión arterial y posee propiedades antiinflamatoria, antidiabética y anticancerígena (Wasser 2014). </p>



<p>Y no solo eso, además de los beneficios nutricionales, ir al monte a recolectar hongos nos permite tener una mejor salud física, por caminar largas distancias y respirar el aire limpio de los bosques. Además, nos genera salud espiritual y psicológica. Las personas de la comunidad coincidimos en que ir al monte a buscar hongos nos da bienestar, es el tiempo en que se pueden clarificar los pensamientos, mientras se camina por más de ocho horas. También es el tiempo en el que podemos apreciar con más cercanía nuestro vínculo eco-afectivo con el monte y tener largas y profundas conversaciones entre vecinxs.</p>



<p>Como nos lo expresó Doña Pascualita Castillo:</p>



<p>“Bueno, a mí me sirve de terapia porque pues en casa, en la familia, a veces tenemos problemas y todo y sube uno al monte y te despejas de tu mente, de todos los problemas. Te concentras, bueno, yo en mi persona me concentro en solo encontrar los hongos, ir buscando, ver a dónde están, me olvido de todo y de todos. Es una paz, una tranquilidad el monte”.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="768" height="1024" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-4-768x1024.jpeg" alt="Después de la recolecta" class="wp-image-4527" style="width:548px;height:auto" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-4-768x1024.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-4-225x300.jpeg 225w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-4.jpeg 960w" sizes="auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<p>Por otra parte, a la relación entre la diversidad cultural y la diversidad micológica se le denomina patrimonio micocultural (Ruan Soto 2020). Este patrimonio, como se ha visto, es un entramado complejo de vida que requiere ser resguardado de manera integral, resaltando sus aspectos materiales como inmateriales, ya que se trata de un conjunto de conocimientos y prácticas bioculturales que integran un sistema simbiótico monte-comunidad, transmitido de generación en generación. </p>



<p>De ello depende que centenas de personas nos alimentemos, pero también a través de esta relación se procura el esparcimiento de esporas y el cuidado de los bosques durante la colecta.</p>



<p>En la comunidad son pocas las personas que pueden andar el monte sin perder el rumbo, el territorio es muy extenso y es fácil extraviarse. Hay historias como la de Doña Cecy que se perdió por dos días. Ella nos contó que solo se amarró con su rebozo a un árbol y que esa noche llovió muy fuerte. Afortunadamente, fue encontrada y hoy día nos cuenta su experiencia, a veces con risa.</p>



<p>Como los vientos en el monte son fuertes, es fácil que se lleve los sonidos, por eso en las salidas procuramos no ir muy separadxs, de preferencia platicando fuerte o chiflando, siempre muy atentxs del otrx, y constantemente buscándonos con la mirada.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large is-resized"><img loading="lazy" decoding="async" width="819" height="1024" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-5-819x1024.jpg" alt="De regreso a casa con una cubeta de hongos" class="wp-image-4529" style="width:550px;height:auto" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-5-819x1024.jpg 819w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-5-240x300.jpg 240w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-5-768x960.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-5.jpg 1080w" sizes="auto, (max-width: 819px) 100vw, 819px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<p>Quienes guían son personas mayores de edad, sorprendentes y admirables por la vitalidad que tienen para caminar, el semblante les cambia cuando entran al bosque, que parece recordarles de su infancia. Mientras les seguimos los pasos, nos cuentan anécdotas y enseñan a reconocer los hongos, las veredas y los atajos, tal como sus padres, madres y abuelos les enseñaron. Como Doña María de la Luz Dionisio, persona conocida en la comunidad por distinguir a primer ojo un hongo comestible de uno tóxico:</p>



<p>“Yo me iba con mi mamá de chiquita, y allí fui aprendiendo los hongos. Yo allí fui aprendiendo cómo ver los hongos, cómo se llaman los hongos con quién iba y la verdad, pues así aprendí. Y ya falleció ella y ahora sí, pues yo solita me voy al monte, a veces con mi hermano a veces con personas”.</p>



<p>Pasan las horas y nuestros botes y canastos poco a poco se van llenando de preciosos colores, formas y un aroma tan peculiar que dan ganas de inhalarlos profundamente. La estructura de los hongos es preciosa, al observar detenidamente sus cuerpos, se puede apreciar su armoniosa geometría en cada laminilla e himenio. Es un salto a un bello y misterioso microcosmos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-6-1024x768.jpg" alt="Láminas del hongo" class="wp-image-4541" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-6-1024x768.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-6-300x225.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-6-768x576.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-6-1536x1152.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-6-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<p>Casi siempre, a mitad del recorrido se toma un descanso para tomar los alimentos, cada quien lleva algo para compartir y es eso hace que todo sepa mucho más rico. De hecho, una frase típica entre las personas que vamos por hongos es “en el monte la comida sabe más sabrosa», y verdaderamente sí. Si estamos cerca de un río, tomamos con nuestras manos el agua y la bebemos. Quizá una de las cosas más hermosas que he visto, es cómo el agua emana del suelo y las rocas y nacen los ríos que bajan hasta las faldas del cerro.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-7-1024x768.jpg" alt="Junto al río" class="wp-image-4539" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-7-1024x768.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-7-300x225.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-7-768x576.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-7-1536x1152.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-7-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<p>Cuando se regresa a casa, las personas mayores revisan cada canasto y se aseguran de que no vaya ningún hongo tóxico. Posteriormente, se separan por especies sobre una mesa, hay lobitos, patitas de pájaro, elotitos, juanitos, queshimos, mantecosos, trompas de puerco, quetas…etc. luego, se limpian con mucha delicadeza y se preparan para comer. Otras veces, se truequean o se venden en los tianguis cercanos, porque también representa una fuente de ingreso familiar temporal, especialmente de las poblaciones rurales e indígenas, como nosotros, que vivimos aledañas a las zonas forestales y donde también se presenta un alto grado de marginación (Jasso 2016).</p>



<p>La relación y participación de las personas adultas mayores y las infancias es fundamental para la conservación del conocimiento micológico, así como para la gestión comunitaria y forestal. Es una constante que el aprendizaje sobre la taxonomía local, biología y ecología de los hongos y demás especies (como plantas, árboles y animales), comience desde temprana edad y son las personas mayores, expertas locales, las que transmiten su conocimiento milenario, lo enriquecen, lo cuidan y reproducen.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><img loading="lazy" decoding="async" width="878" height="436" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-8.png" alt="Recolectando hongos en la cubeta" class="wp-image-4531" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-8.png 878w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-8-300x149.png 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-8-768x381.png 768w" sizes="auto, (max-width: 878px) 100vw, 878px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<h4 class="wp-block-heading"><strong>Las problemáticas que se enfrentan…</strong></h4>



<p>Desafortunadamente, ir al monte por hongos cada vez presenta mayores dificultades y las razones son multifactoriales. Por una parte, existen zonas del bosque que están profundamente dañadas por la tala inmoderada, situación que constantemente es denunciada por las comunidades, sin tener ningún resultado. Es evidente que las autoridades de los diferentes niveles de gobierno han sido incompetentes en detener el problema de la tala. En México, se calcula que de 2002 a 2018 la deforestación bruta ha llegado a 32 840 hectáreas por año, según el informe de la Comisión Nacional Forestal (2018). </p>



<p>Por otra parte, la deforestación y las condiciones climáticas que han cambiado considerablemente en los últimos años, prolongan las sequías e incrementan los incendios. Actualmente, existe una emergencia nacional por la cantidad de incendios que se presentan. De acuerdo con el Sistema Nacional de Incendios Forestales, el Estado de México es uno de los estados con mayor presencia de incendios, con 494 en este año, de los cuales 24 están activos.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="682" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-9-1024x682.jpg" alt="Incendios" class="wp-image-4533" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-9-1024x682.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-9-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-9-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-9-1536x1023.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-9.jpg 1600w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<p>También, se presentan problemas como la sobreexplotación de zonas boscosas, el acaparamiento de agua, cambios de uso del suelo, contaminación por basureros abiertos, plagas forestales y el ganado extensivo, que hacen que cada vez sea más difícil el crecimiento de algunos tipos de micetos y, por ende, se ponga en riesgo la alimentación de las personas y su conocimiento micológico.</p>



<p>También, se percibe una acelerada y progresiva pérdida de conocimiento biocultural por la falta de participación e involucramiento de las nuevas generaciones. Esta cuestión es preocupante porque es indispensable la comunicación intergeneracional para sostener sistemas de vida y nuestra cultura, que exista la transmisión de saberes nos dota de mayores herramientas para la coexistencia.</p>



<p>Tristemente, cada vez son más débiles los vínculos comunitarios y los problemas sociales se recrudecen con ello, como la inseguridad y el consumo de drogas por parte de las personas más jóvenes. De esta manera, se va rompiendo la confianza comunitaria, las claves identitarias y el reconocimiento/vínculo con el territorio común.</p>



<p>En el caso de la tala de árboles y la disminución de materia orgánica por actividades antrópicas, estos han contribuido en la disminución de 36 especies y la fragmentación del hábitat de los hongos en un 95% en el Valle (Jasso et al. 2016), donde se encuentra Xiquipilli. Ésta es una de las principales actividades ecocidas que vulneran los ecosistemas de la región y representa peligros para los bosques y las personas hongueras, quienes incluso llegan a ser intimidadas por los talamontes. </p>



<p>Cabe mencionar que, esta actividad está vinculada también a prácticas de corrupción y falta de voluntad/ética política de actores políticos y empresariales.<sup data-fn="fa716505-8309-44e1-ac53-7598d03867cf" class="fn"><a id="fa716505-8309-44e1-ac53-7598d03867cf-link" href="#fa716505-8309-44e1-ac53-7598d03867cf">1</a></sup></p>



<figure class="wp-block-image aligncenter size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-10-1024x576.jpg" alt="La tala de bosques" class="wp-image-4535" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-10-1024x576.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-10-300x169.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-10-768x432.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/del-monte-a-la-casa-10.jpg 1152w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: María de la Luz Delgado Gómez.</figcaption></figure>



<p>Además, la presencia de medios de transporte y el tránsito dentro del bosque, así como el pastoreo y el incremento de turistas, generan compactación del suelo y con esto la erosión y pérdida de la biodiversidad local (Jasso et al. 2016). Algunos gobiernos y universidades han proyectado masivamente la colecta de hongos<sup data-fn="01fddbcb-67f8-4174-82d6-a2df820523c7" class="fn"><a id="01fddbcb-67f8-4174-82d6-a2df820523c7-link" href="#01fddbcb-67f8-4174-82d6-a2df820523c7">2</a></sup> (Martinez et al. 2009) como un atractivo micoturístico que, aunado con el ecoturismo altera la regeneración de los ecosistemas y conlleva también a que las personas hongueras cada vez tengan que caminar más lejos para encontrar hongos. De esta manera se prolonga la cadena de extractivismos y la sobreexplotación de los recursos, tomándose hasta agotarlos.</p>



<p>La creciente demanda de la experiencia ecoturística o micoturística, sin una gestión sustentable e intercultural de la zona, pone en riesgo los ecosistemas y vulnera aún más los sistemas vida del territorio, de las personas hongueras, las comunidades y sus conocimientos. Por eso, la colecta de hongos precisa ser reconocida como un patrimonio biocultural en riesgo y su situación requiere ser atendida críticamente con la intención de comprender su complejidad, poniendo en el centro, la vida.</p>



<p>Aún son mínimas las estrategias para la gestión sustentable de los bosques y hongos y se carece de metodologías participativas que permitan dinamizar los conocimientos locales para cuidar, reproducir y subsanar redes de vida. Así mismo, se carece de esfuerzos transdisciplinarios que den cuenta de las problemáticas y alternativas situadas, con observaciones empíricas e historias colectivas, así como el registro de las aportaciones locales, teóricas y científicas que cuenten con pertinencia ética, ecológica y cultural.</p>



<p>Por otra parte, el trabajo de las personas hongueras en la comunidad debe analizarse desde una lente decolonial, esto nos podría ayudar a repensar algunas claves para la gestión comunitaria y territorial de manera intercultural, así como evitar casos de biopiratería<sup data-fn="14b61b25-c555-40db-858f-e62f577aa090" class="fn"><a href="#14b61b25-c555-40db-858f-e62f577aa090" id="14b61b25-c555-40db-858f-e62f577aa090-link">3</a></sup> y fortalecer identidades locales por medio de la memoria comunitaria y la conservación del patrimonio micocultural.</p>



<p>Estas son algunas conclusiones a las que hemos llegado entre vecinxs, gracias a esas largas caminatas. Nos preocupa la situación del monte, cada vez que llegamos a una zona quemada o talada, nos crece la pena. Compartimos el dolor de ver que lo que amamos es destrozado, explotado, extraído y contaminado. Esto nos convoca a organizarnos y denunciarlo, aunque no nos escuchen, también a soltar lágrimas de impotencia y rabia porque somos conscientes de que sin monte no hay vida, no hay agua y no hay hongos. Se extingue la alegría de compartir un taco de hongos de monte en casa, con nuestras familias y amigxs.</p>



<p>Ante este panorama surgen cuestionamientos generacionales que nos invitan a plantearnos qué hacer, qué tenemos a nuestro alcance para conservar nuestros conocimientos locales y cómo rearticluar el tejido comunitario para dar frente a los embates del presente, con la convicción de que otros mundos son posibles si los construimos en común.</p>



<h3 class="wp-block-heading"><strong>Bibliograf</strong><strong>ía</strong></h3>



<p>Aguirre-Acosta, Elvira, Miguel Ulloa, Samuel Aguilar, Joaquín Cifuentes y Ricardo Valenzuela. (enero 201). “Biodiversidad de hongos en México”. <em>Revista mexicana de biodiversidad</em>, Vol. 85, 1–8. https://doi.org/10.7550/rmb.33649.</p>



<p>Amariles González, Ximena. (julio-diciembre 2019). “Interculturalidad crítica en América Latina: abriendo caminos”. <em>Revista </em><em>CoPaLa. Construyendo Paz Latinoamericana</em>, Vol. 8, 227–237. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=668170995015.</p>



<p>Bárcenas, Francisco López. (2017). <em>El derecho a la alimentación en la legislación mexicana</em>. CONACYT. https://conahcyt.mx/el-derecho-a-la-alimentacion-en-la-legislacion-mexicana/.</p>



<p>Barreda, Andrés. (2001). “Biopiratería y resistencia en México”. <em>El Cotidiano</em>, Vol. 18, No. 110, 21–39. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=32511003.</p>



<p>Burrola-Aguilar, Cristina, Orlando Montiel, Roberto Garibay-Orijel y Lilia Zizumbo-Villarreal. (2012). “Conocimiento tradicional y aprovechamiento de los hongos comestibles silvestres en la región de Amanalco, Estado de México”. <em>Revista mexicana de micología, </em>Vol. 35, 2–16. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=88325120004.</p>



<p>Chang, Shu-Ting, y Philip G. Miles (2004). <em>Mushrooms Cultivation, Nutritional Value, Medicinal Effect, and Environmental Impact</em>. Boca Raton, FL: CRC Press.</p>



<p>Cohen, Carla. (marzo 2023). “Las hongueras y sus saberes”. <em>Revista de la Universidad Nacional Autónoma de México</em>, 61-65. https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/34a9d280-a416-425a-9805-6ee3f5c7d9d4/las-hongueras-y-sus-saberes.</p>



<p>Federici, Silvia. (2020). <em>Reencantar el mundo. El feminismo y la política de los comunes</em>. Madrid: Traficantes de sueños.</p>



<p>Jasso, Xochitl, Ángel Roberto Martínez Campos, Yaqueline A. Gheno-Heredia y Cristina Chávez-Mejía. (2016). “Conocimiento tradicional y vulnerabilidad de hongos comestibles en un ejido dentro de un área natural protegida”. <em>Polibotánica</em>, No. 42, 167–195. https://doi.org/10.18387/polibotanica.42.9.</p>



<p>Ruan-Soto, Felipe. (2007). “50 años de etnomicología en México”. <em>Lacandona</em>, No. 1, Vol. 1, 97-108.</p>



<p>“Manejo del Fuego”. CONAFOR. Gobierno de México. Acceso 20 de mayo, 2024. https://snif.cnf.gob.mx/incendios/.</p>



<p>Estrada-Martínez, Emma, Gastón Guzmán, David Cibrián Tovar y Rafael Ortega Paczka. (2009). “Contribución al conocimiento etnomicológico de los hongos comestibles silvestres de mercados regionales y comunidades de la Sierra Nevada (México)”. <em>Interciencia</em>, Vol. 34, No. 2, 25-33. https://ve.scielo.org/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0378-18442009000100006.</p>



<p>Wasser, Solomon P. (2014). “Medicinal mushroom science: Current perspectives, advances, evidences, and challenges”. <em>Biomed Journal</em>, Vol. 37, 345–356. https://doi.org/10.4103/2319-4170.138318.</p>



<h3 class="wp-block-heading">Notas de pie</h3>


<ol class="wp-block-footnotes"><li id="fa716505-8309-44e1-ac53-7598d03867cf">Anotaciones propias como defensora de los bosques de Jiquipilco en el año 2019, cuando se llevaron a cabo las mesas de diálogo y mediación con representantes de la Guardia Nacional, PROBOSQUE, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Dirección de Medio Ambiente municipal y personas locatarias organizadas. En estas reuniones se dio a conocer que no existen permisos para dicha tala, pero tampoco compromisos claros para detenerla. <a href="#fa716505-8309-44e1-ac53-7598d03867cf-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 1"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="01fddbcb-67f8-4174-82d6-a2df820523c7">“Valdría la pena incluir la posible influencia de la difusión masiva sobre la importancia del conocimiento tradicional que se ha hecho en México, principalmente en lo referente a salud y alimentación, y en la cual las universidades públicas y los centros de investigación han jugado un papel importante” (Martinez et al. 2009, p. 28). <a href="#01fddbcb-67f8-4174-82d6-a2df820523c7-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 2"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="14b61b25-c555-40db-858f-e62f577aa090">“La biopiratería es una parte nodal de la privatización de las riquezas y conocimientos biológicos colectivos tradicionales de los pueblos indígenas […] debido a varios factores: el desarrollo de una compleja revolución científico técnica (la biotecnología, la ingeniería genética, los sistemas de información geográfica), la concurrencia de diversos tipos de crisis (económica, política, social y ambiental) y al desconocimiento profundo que la sociedad civil tiene sobre el tema” (Barreda 2001, p. 21). <a href="#14b61b25-c555-40db-858f-e62f577aa090-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 3"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li></ol>]]></content:encoded>
					
		
		
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