Taller indígena: Los tintes naturales como parte del patrimonio cultural y espiritual de México

Esta primavera que pasó tuve el gran privilegio de conocer a Porfirio Gutiérrez, educador y activista de Teotitlán del Valle, Oaxaca, quien con su familia zapoteca forma parte de un movimiento indígena que se esfuerza por recuperar la antigua práctica de los tintes artesanales para textiles. Su hermana Juana Gutiérrez Contreras se ha convertido en una maestra en el proceso de producción de tintes naturales, y puede afirmar que ha logrado 200 tonos diferentes. Al usar materiales esenciales como la flor de pericón (caléndula blanca) y el insecto cochinilla (molido hasta conseguir un polvo fino), estas comunidades zapotecas están salvaguardando la importancia de usar tintes naturales como una forma de vida y en armonía con la naturaleza. Solo hay cuatro familias en Oaxaca, en la actualidad, que tienen el conocimiento y la capacidad para procesar tintes naturales de cochinilla.
Después de teñir el tejido de amarillo con pericón, lo preparamos para sumergirlo en agua hirviendo de cochinilla
Mientras que su familia extendida en Oaxaca produce tintes naturales y hermosos tejidos elaborados, Porfirio ha estado realizando talleres en los Estados Unidos y México para crear conciencia entre los extranjeros, enseñar estas importantes tradiciones a las nuevas generaciones de artesanos indígenas y crear un sistema sostenible de reciprocidad, para mantener viva esta tradición. Durante nuestro taller en el Museo Peabody de Arqueología y Etnología en Harvard, Porfirio explicó la complejidad de los tintes naturales como “química aplicada” donde los colores nunca son los mismos porque cambian según la cantidad de lluvia que cae cada año.
Nuestras hermosas bufandas secándose después de un proceso de 5 horas.
«Trabajar con la madre naturaleza produce mucha satisfacción cuando entiendes que es un ser vivo, y entiendes tus limitaciones como ser humano», dijo Porfirio y explicó que el cambio climático ha llevado a su gente a adaptarse a condiciones más áridas. La flor de pericón, por ejemplo, solía tener 12 pulgadas de largo, pero en los últimos dos años, apenas ha alcanzado las siete pulgadas. El cambio climático ha hecho que estas tradiciones sean vulnerables a los cambios extremos y también les ha ayudado a llegar a la conclusión de que necesitan recuperar sus tierras para cultivar sus propios materiales, cosechar cochinilla y tener el espacio y el tiempo para interactuar con los jóvenes indígenas para que estas prácticas perduren. El propio Porfirio tuvo una epifanía a una edad temprana cuando regresó a su casa después de haber vivido en los Estados Unidos durante varios años. Aunque a los 12 años ya conocía las técnicas del telar, fue a su regreso a México que aprendió a apreciar su cultura, sus tradiciones y su idioma nativo. «Durante las ceremonias espirituales me dan la bienvenida como si fuese un local, pero también estoy consciente de cada segundo que pasa porque veo las cosas como un alguien de afuera», explicó. «Estos materiales son sagrados y estas tradiciones están en peligro de extinción».
A young apprentice learning the craft of natural dyes.
Fue en la década de 1960 que las personas comenzaron a producir textiles en números más grandes y lamentablemente, usar tintes químicos, pero según Porfirio, en la producción de textiles también se trata de «vender» cultura e identidad, es responder a un llamado espiritual. Al promover el proceso de los tintes naturales, estas familias zapotecas esperan promover una relación más cercana con la naturaleza. La lana de oveja simplemente no tiene el mismo aroma si pasa por un proceso químico, por lo que es más fácil olvidar de dónde vienen estos materiales y los colores de la naturaleza, así como nuestra relación con los artesanos que los fabrican. El gobierno mexicano recientemente anunció una propuesta de ley cuyo objetivo es proteger las prácticas indígenas y el patrimonio cultural, como aquellas practicadas por la familia de Porfirio, de la apropiación cultural. La ley establecería un inventario del patrimonio cultural indígena de México y proporcionaría con procesos de consulta previa para evitar que las empresas extranjeras vendan productos similares con la inteción de obtener ganancias monetarias. Muchas de estas prácticas indígenas no pueden separarse de una milenaria conexión espiritual profunda de los pueblos con la Madre Tierra. Durante el taller práctico, que tuvo una duración de cinco horas, en las instalaciones del Museo Harvard Peabody, Porfirio nos condujo pacientemente a través de un proceso de medición, hervido, tamizado y teñido de bufandas de lana con pericón y, consecutivamente, cochinilla, para crear hermosas prendas color amarillo y carmín. El taller empezó con una charla de una hora para brindar a los participantes con un contexto cultural sólido de lo que estábamos a punto de presenciar. El taller que imparte en Oaxaca junto con su familia incluye una inmersión cultural con familias zapotecas, así como reuniones con otros artesanos de alfarería y textiles de la zona.
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Aunque Porfirio se ha convertido en el «rostro» de esta tradición familiar, éste se esfuerza por destacar a su hermana Juana como la verdadera experta de tintes naturales de la familia. A continuación, compartimos algo que escribió sobre Juana y la sabiduría indígena en torno a esta antigua práctica:
Juana Gutiérrez Contreras. Photo: Shannon, Casita Colibrí
Muchos de ustedes han tenido la oportunidad de conocer a mi hermana, Juana, ya sea al tomar un taller o simplemente visitando nuestro estudio. He compartido información sobre Juana y su práctica, pero no he compartido mucho sobre su vida con los tintes. Al igual que todos los hijos de mis padres, Juana heredó sus profundas tradiciones artísticas y su rica identidad cultural de nuestros antepasados, la civilización zapoteca. En nuestra familia, aprendimos nuestras prácticas de tejido y teñido natural a una edad muy temprana y forjamos nuestras identidades dentro de esa expresión artística. Juana es diez años mayor que yo. Encontró su vocación como colorista utilizando plantas, insectos y frutas después de aprender formalmente el conocimiento básico y la sabiduría del teñido natural de nuestros padres. Cuando uno nace en una tradición, se espera que sigan ese camino. Juana no trabaja con tintes naturales porque nació dentro de la tradición o porque genere dinero o porque es una tendencia. Trabaja con tintes naturales porque descubrió su don y su vocación dentro de nuestra práctica y aprendió a desarrollar una conexión profunda con la madre tierra. Como sanadora, nuestra madre a menudo dice que una es sanadora porque nace con un don especial que el ser mayor te dio. El proceso de crear color a partir de la naturaleza comienza con un entendimiento básico de que la madre tierra es un ser vivo y que las plantas también son seres vivos. Estas plantas están vivas como nosotros y se cultivan gracias a la lluvia. Los ancianos se refieren a la lluvia como divina y sin este poder divino simplemente no habrá colores. Estos son parte de nuestros valores culturales y el proceso de creación de colores a partir de una fuente natural comienza aquí.
Los ancianos se refieren a la lluvia como divina y sin este poder divino simplemente no habrá colores.
La exposición de Juana a los conocimientos tradicionales le permite comprender unos 10 tonos de colores diferentes. A partir de ahí, ella está continuamente investigando y experimentando con una gran variedad de plantas y fibras, construyendo un tremendo respeto y conexión con la madre tierra, entendiendo sus limitaciones y las limitaciones de los materiales. Ella ahora ha desarrollado más de 200 colores diferentes, todos de fuentes naturales. Juana es una de las últimas personas en nuestra comunidad con profunda sabiduría acerca del teñido natural. Su práctica ha moldeado su expresión artística a través de un esfuerzo de colaboración que da vida a cada obra de arte creada en nuestro estudio familiar. Este año asumí la responsabilidad de hacer una serie de talleres cortos de tinte natural en los Estados Unidos. Yo tampoco soy un tintorero, pero decidimos hacer estos talleres para presentar la práctica de Juana a los demás. Es extremadamente importante que los estudiantes comprendan el significado y la responsabilidad de trabajar con tintes naturales dentro de nuestros valores y creencias. Comprender nuestros valores y creencias es el primer paso para crear colores. Las clases de tintes magistrales que Juana enseña en nuestro estudio se ofrecen a los estudiantes después de enviar un breve resumen de sus antecedentes e interés en nuestra práctica. Nuestro objetivo es ofrecer a los artistas y personas apasionadas por el color una sesión de estudio a profundidad, como lo que tendrían en un programa de residencia o retiro. Este estilo de aprendizaje de inmersión también se aplica a nuestros talleres de tejido. Este año solo organizamos dos talleres grupales, diseñados para que un grupo muy pequeño de estudiantes seleccionados venga y aprenda de nosotros. También estamos dando la bienvenida a algunos artistas independientes que vendrán y harán estudios e investigaciones textiles. Este tipo de aprendizaje inmersivo va más allá de nuestra práctica, creando un diálogo entre el estudiante y la rica comunidad creativa de Oaxaca. Estamos atrayendo a artistas, personas creativas y expertos en textiles de todo el mundo que reconocen la importancia de los tintes y textiles naturales en un contexto cultural más amplio. Nuestro objetivo es enfrentar el desapego que existe entre el objeto y la cultura que nutre su creación. A través de nuestras enseñanzas, nuestro objetivo es crear conciencia sobre la sabiduría y valores tradicionales. En la mayoría de casos, nuestras voces han sido silenciadas por una actitud de neocolonialismo. El público nunca llega a aprender el verdadero significado de nuestra cultura. Con todo el apoyo de ustedes continuaremos nuestro viaje. PARA APRENDER MÁS Y PARTICIPAR EN UN TALLER, VISITA: http://porfiriogutierrez.com/  
Autores
Sofía Jarrín

Sofía Jarrín

Co-founder and co-editor, Awasqa.

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