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	<title>Paola Gabriela Quispe Quispe, Author at AWASQA</title>
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		<title>Mujer de Plata, mujer no grata para el machismo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paola Gabriela Quispe Quispe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 15 Feb 2025 19:18:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Decolonizando el Pensamiento]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia Social y de Género]]></category>
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					<description><![CDATA[Zapatos rojos con notas de los feminicidios en Potosí, y el cartel de Mujer de Plata]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>El 31 de agosto de 2021, el Concejo Municipal de Potosí declaró a la colectiva «Mujer de Plata» como “personas no gratas” por ser coautoras de más de una docena de grafitis en  patrimonios potosinos. Sin embargo, las integrantes de la colectiva tomaron esta decisión como un impulso para su lucha contra la injusticia hacia las mujeres. En lugar de sentirse silenciadas, abrazaron y celebraron ser «personas no gratas» pero “para el machismo”, tomándolo como slogan para su rebeldía.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="1024" height="792" data-id="5222" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371813-1024x792.jpg" alt="Angela Uzuna Bobarin, cofundadora de Mujer de Plata, realizando un grafiti en el caso viejo de Potosí, Bolivia. " class="wp-image-5222" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371813-1024x792.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371813-300x232.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371813-768x594.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371813-1536x1188.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371813-2048x1584.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p><em>Angela Uzuna Bobarin, cofundadora de Mujer de Plata, realizando un grafiti en el caso viejo de Potosí, Bolivia.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading">Surgimiento</h2>



<p>“En su mayoría, los colectivos son de iglesia católica”, por ello «hemos creado un espacio de reflexión de una forma informal y relajada, sin miras a que se haga algo tan potente”, menciona Evelyn Callapino, cofundadora de Mujer de Plata. Ella buscaba entre sus amistades personas contestatarias, rebeldes y boconas en Potosí, y fue así como conoció a las primeras integrantes de la colectiva. Fue escribiéndoles y proponiéndoles ser amigas, porque no tenía amigas en Potosí debido a sus perspectivas conservadoras.</p>



<p>Potosí es una de las regiones más conservadoras de Bolivia, lo que se ve reflejado en una frase local “potosina fiel y fina”, haciendo alusión a que las mujeres potosinas deben ser calladas y sometidas, no contestarias. Está mal visto protestar o gritar, así mismo, es una de las regiones más precarias. “En Bolivia, América Latina y en el Mundo, [Potosí] es uno de los núcleos [del colonialismo], y que emerja algo de acá era importante”. A la par, Evelyn también expresó estar cansada de ver a “grupos, fundaciones y ONGs de otras regiones a querer enseñar [cómo pensar y solucionar sus problemas], sin saber el contexto”.</p>



<p>Este grupo de mujeres fue cofundado como un acto político desde lo local, desde la realidad potosina y contestatario. Curiosamente, al inicio el objetivo era solo charlar de los contextos políticos, convirtiéndose ahora en un ejemplo de feminismo local y de rebeldía.</p>



<p>Así nace una especie de escuela, sin planificación al principio, pero apartidista. “Sabemos que los partidos aquí, en Potosí, Bolivia y, tal vez, en Latinoamérica, instrumentalizan la lucha de las mujeres”. Es muy importante “ser mujeres pensantes y poner soluciones a nuestros problemas”, cuenta Evelyn.</p>



<p>Oficialmente, Mujer de Plata nació como un grupo de WhatsApp a finales del 2017, tras muchos fracasos porque en Potosí “sentían que había una especie de cápsula”, sin activismo ni muchos reclamos, excepto los de COMCIPO, Comité Cívico Potosinista. «Potosí no solo es minería y regalías, también hay violencia y un desarrollo humano terrible», menciona Evelyn. La creación de un grupo contestatario era crucial.</p>



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<p><em>Evelyn Callapino, cofundadora de Mujer de Plata caminando con megáfono en mano.</em></p>



<p>Con megáfono en mano, en la calle, Evelyn Callapino refleja rebeldía y energía, admitiendo que la primera vez que agarró el megáfono en el 2018 fue cuando se enfrentó al ex gobernador de Potosí, Juan Carlos Cejas, increpando por decir que el feminismo es lo contrario al machismo. Aquella vez, su hermano Osman Callapino la vió y le dijo, “Te vuelves otra cuando estás con el megáfono”. Es decir, se veía la fuerza que transmitía, lo que inclusó le inspiró a escribir un poema. “Esa mujer que no solo usa los dientes para sonreir, ella mordía si era necesario [&#8230;]”</p>



<p>Hoy por hoy, aunque ha costado bastante tiempo cultivar el uso del megáfono, se ha convertido en una escuela para las nuevas integrantes. «En Potosí, ha sido mal visto que una mujer grite porque siempre somos bien conservadoras”. Desde el inicio, el megáfono ha sido como una prueba para ser parte de Mujer de Plata.</p>



<p>A la par, saber grafitear y estar de acuerdo en hacerlo es esencial. Las y los miembros de “Mujer de Plata” saben que el grafiti es crucial y lo practican constantemente como herramienta de protesta con lemas potentes.  Recuerdan sus primeros grafitis en las paredes de Potosí, cuando empezaron a radicalizarse, de los cuales aún sobreviven “Los cooperativistas saquean el cerro como violan a las mujeres” y “Somos plata que no sale de la mina, sino de la rebeldía”. Este último es ahora parte del lema oficial de la colectiva.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" width="1024" height="542" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371818-1024x542.jpg" alt="Megáfono y letrero de Mujer de Plata, en el casco viejo de Potosí, Bolivia." class="wp-image-5224" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371818-1024x542.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371818-300x159.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371818-768x407.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371818-1536x813.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371818-2048x1084.jpg 2048w" sizes="(max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><em>Megáfono y letrero de Mujer de Plata, en el casco viejo de Potosí, Bolivia.</em></p>



<h2 class="wp-block-heading">Creación del logo</h2>



<p>El primer logo de Mujer de Plata incluía el mapa de Potosí, el cerro rico y la figura de una mujer “fit”. Sin embargo, no tenía la esencia de la colectiva. Por ello, María René Soria Rentería, cofundadora de Mujer de Plata, en modo de entender y reflexionar sobre la esencia y&nbsp; el valor de la rebeldía de la colectiva, decidió gestar una logo desde el feminismo local.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="1024" data-id="5200" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1739568516895-1024x1024.jpg" alt="Logo de la colectiva “Mujer de Plata”, autora María René Soria, cofundadora de Mujer de Plata" class="wp-image-5200" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1739568516895-1024x1024.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1739568516895-300x300.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1739568516895-150x150.jpg 150w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1739568516895-768x769.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1739568516895.jpg 1195w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p><em>Logo de la colectiva “Mujer de Plata”, autora María René Soria, cofundadora de Mujer de Plata</em></p>



<p>“Me ha tomado aproximadamente siete meses gestar el logo”, dijo. En su proceso de creación, Mane revisó logos de organizaciones feministas y se dio cuenta que el uso del morado y verde coincidían que era eurocentrista, por lo que, desde la mirada de Mujer de Plata , la colectiva no deseaba replicarlo y ser ese feminismo.&nbsp;</p>



<p>La idea era crear algo muy distintivo potosino, “lo más potosino es el cerro”. Era inimaginable concebir un logo sin el cerro rico. “Desde mi casa, todos los días veía el cerro y se ve deforme”, dijo María René. Con la idea de caricaturizar el cerro y&nbsp; conversando con las hermanas de la colectiva, concluyeron que “el cerro es cerra, es una mujer no es hombre, es una virgen a la que violan cada vez que sacan la mineral. Le piden permiso al diablo, al tío de la mina, para violarla. Esa es la analogía que nosotras hemos utilizado”. Ha servido para entender. Entonces, “el cerro es un monte de venus”.</p>



<p>También vio cómo Potosí es entendido desde el imaginario de la población. “Las personas hablan de respetar nuestra tierra colonial, nuestra Villa Imperial”, ese lenguaje y su forma también aparecen en canciones locales. “Sin embargo, para mí, ser un Potosí colonial no es bueno, es decir que somos españoles, o sentirse así, y hasta es un poco hipócrita”. Especialmente sabiendo que “nuestros ancestros, antepasados han sido violentados y explotados por los españoles”.</p>



<p>Desarraigar esa idea, era lo más importante. “Lo que hice es retratar a una mujer, estructurar el cuerpo, no es un cuerpo estilizado”, con el objetivo de buscar romper estereotipos y la representación de un cuerpo violentado y explotado de las mujeres potosinas. “Además, ese cuerpo es mi cuerpo, está dibujado sobre mi cuerpo”, narra María René.</p>



<p>En el logo existen elementos simbólicos, como el monte de venus, las semillas, el texto del grafiti “Plata que no sale de la mina, sino de la rebeldía”, que está ubicado en el ombligo de la cuerpa, como simbolismos de una gesta, un paradigma del feminismo potosino, el poder de dar vida a nuevas acciones en la lucha para la transformación social. Las manos son el cuidado para la cerra y Potosí y el trabajo. Finalmente, es un recordatorio visual desde una perspectiva feminista local.</p>



<p>La denominación de “personas no gratas” resultó ser un quiebre, es decir, un antes y un después para esta colectiva apartidaria que al final terminó fortaleciéndolas. “A nosotras no nos interesa quedar bien con nadie” y afirmaron que lo más rescatable es que se han reafirmado convicciones. Por ello, también, se modifica el logo, como un renacer y una refundación, se gesta una identidad que grita rebeldía potosina.</p>



<h2 class="wp-block-heading">¿Cómo ser Mujer de Plata?</h2>



<p>Para pertenecer a Mujer de Plata no solo tienes que pasar un proceso de formación sino que “tienes que hacer activismo en la calle, tienes que hacer acuerpamiento y eso es algo de nuestros principios”, cuenta Ángela Uzuna Bobarrín, cofundadora de Mujer Plata. Es decir, accionar a través del acompañamiento físico, psico-emocional en casos de violencia, manifestaciones, prepararse, cargar las cosas, estar en las buenas y las malas.</p>



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<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="575" data-id="5218" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371827-1024x575.jpg" alt="Vanesa, miembro de Mujer de Plata colocando una pancarta. " class="wp-image-5218" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371827-1024x575.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371827-300x169.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371827-768x431.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371827-1536x863.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371827-2048x1150.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>
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<p><em>Vanesa, miembro de Mujer de Plata colocando una pancarta.</em></p>



<p>Los requisitos para ser Mujer de Plata es tener buen corazón, ser una buena persona pero no de título sino en acciones, no ser indiferente a las injusticias, ser «apartidaria». No se permite dobletear o permanecer a otra organización, solo puedes estar con una sola organización, y absolutamente, ser callejeras.&nbsp; «Algo que nos diferencia entre otras organizaciones y de ONGs, es que existe una formación constante, no de élite sino de saber que sucede e informarnos», dijo Ángela.</p>



<p>“A partir de&nbsp; nuestros conocimientos analizamos y tenemos una postura en algo” porque hace 4 años tuvieron una experiencia donde las han querido instrumentalizar, donde manejaban el discurso como partido político. Por esa razón comenzaron a radicalizarse. “Antes no nos interesaba, hemos ido cambiando. Estamos creciendo más, no somos estáticas [&#8230;] los partidos políticos son muy instrumentalistas, oportunistas, demasiado básicos, calculadores, repetitivos y con mucha improvisación”, continuó Ángela.</p>



<p>“Nuestros principios son autoconvocados, autogestionarias y apartidarias”, el tema politiquero mancha el proceso. “Nosotros somos políticas, hacemos política, micropolítica desde las vivencias de los miembros, estamos trascendiendo más allá”, remarca con énfasis, Ángela. Deciden no pertenecer a otras organizaciones para construir una base sólida. “He visto a varios jóvenes que pertenecen a varias organizaciones que tienen&nbsp; presupuesto y están por conveniencia propia”. Por ello la colectiva filtra a los miembros para saber quiénes vienen por conveniencia y quiénes están de corazón trabajando.</p>



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<p>Las hermanas recuerdan que “a veces, nos convocan a salir a marchar por cualquier caso, pero nosotras no somos un grupo de choque”. Ya que ellas no salen a las calles porque sí. “Revisamos los casos, filtramos, no vamos a protestar sin razón o argumentos, porque tenemos que medir nuestras fuerzas». En varias ocasiones solían poner el cuerpo en cualquier circunstancia, “antes éramos mas pasionales, estando enfermas o en mi caso, recién operada, igual me movilizaba. Hemos visto que no es sano porque también los casos de feminicidios duraban todo el día y no nos pagaban nada. Finalmente, son lecciones aprendidas y elegir qué luchas apoyar, porque no somos tontas».</p>



<h2 class="wp-block-heading">Acompañamiento entre mujeres</h2>



<p>El caso de Gabriela (nombre ficticio) es ejemplo de florecer entre hermanas de lucha. Gabriela es una víctima del feminicidio (de su madre) y de un infanticidio (de su hermana menor). “La Gaby nos ha buscado porque el estado no había hecho nada”, afirma Ángela. Ya que nadie había intervenido o se había preocupado por la vida de ella y sus tres hermanos huérfanos. Ni la Defensoría ni ninguna ONG. Por esa razón, Gabriela se acerca a Mujer de Plata. Las instituciones “solo se han enfocado en tratar de capturar al padre y ver quien es el sospechoso”.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="678" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371831-1024x678.jpg" alt="" class="wp-image-5220" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371831-1024x678.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371831-300x199.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371831-768x509.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371831-1536x1017.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371831-2048x1356.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><em>Niña con megáfono en mano, al lado del letrero de Mujer de Plata.</em></p>



<p>Gabriela como hermana mayor, se contacta con Ángela y Evelyn, después de dos meses del fallecimiento de su madre y el infanticio de su hermana menor. “Nosotras le hemos consultado de qué vas vivido en ese tiempo”, ella mencionó “mi mamá compró suficiente alimento y de eso estamos viviendo”. Le preguntaron sobre sus hermanos, sobre su situación, Gaby respondió que ella se estaba haciendo cargo.</p>



<p>“Nosotras hemos intervenido con la colectiva, hemos buscado a la Defensoría de la Niñez, para que le den la guarda legal a la hermana mayor, para que a través de ese documento pueda gestionar colaborar para sostenerse”. Evelyn se ha puesto en contacto con Aldeas SOS para que le ayuden a Gabriela y que ingresen a&nbsp; sus hermanos a un programa de patrocinio. “Entonces, qué se hace con los feminicidios, donde quedan los huérfanos. Se hace un acompañamiento con las víctimas”. La situación es una carga emocional demasiado fuerte, y ¿quién sostiene eso?, Mujer de Plata.</p>



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<p>Cuando se le preguntó a Gabriela si quería que sus hermanos vayan a una casa hogar, ella sin miedo respondió no, yo los voy a cuidar. “Ahora, ella está maternando [&#8230;] ella trabaja, estudia” está haciendo todo ese proceso y se da espacio para el activismo. “No se trata de cuando tenga tiempo sino es estructurar algo, es un ejemplo de cambiar mundos pequeños”, reflexiona Angela.</p>



<p>“Sus hermanos nos aprecian mucho y nos han regalado dibujos, nosotros acompañamos, también apoyamos para que saque una beca para que siga estudiando, ella es super trabajadora, super activa. Por eso cuando ella quiere desmoronarse, vamos a acompañarle y hacerle una contención emocional”, menciona Evelyn.</p>



<p>Recientemente ayudaron a Gabriela a transportar víveres de Aldeas SOS ya que vive muy lejos. “Esas cosas que son tan simples [&#8230;] da gusto ayudar y por eso también es estar comprometida”. El caso de Gabriela es especial ya que se hace cargo de tres hermanitos/as, pero después de conocer a Mujer de Plata, están floreciendo juntas. “La Gaby es una escuela andante. La veo y la quiero mucho, viene, tiene ganas de aprender y acompaña a otras mujeres”.</p>



<p>Por otro lado, en el caso de feminicidio de Pamela Rocha hubo un desgaste terrible debido al abandono del Estado. La colectiva dio recursos propios tanto económicos como tiempo y dedicación, básicamente un asesoramiento, sin recibir nada a cambio. Incluso llegaron a recibir amenazas. El culpable de este crimen fue eventualmente extraditado de Argentina y condenado&nbsp;&nbsp;30&nbsp;años.&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>



<p>En otro caso dieron acompañamiento en un proceso donde querían desalojar a una persona mayor de su casa. Lo que hizo la colectiva no fue auspiciar el caso, sino&nbsp; acompañar presencialmente, en todas las audiencias que nos avisaba y en ocasiones, ayudar a explicarle a la persona el lenguaje legal más sencillamente, y al final ha ganado el caso.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="547" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371822-1024x547.jpg" alt="" class="wp-image-5204" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371822-1024x547.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371822-300x160.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371822-768x410.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371822-1536x821.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371822-2048x1094.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p>“Solo hemos estado sentadas”, sin embargo la persona estaba muy agradecida con el colectivo. Es curioso cómo ha llegado, “a través de una entrevista que hicimos en la Radio Kollasuyo donde hablamos de violencia y que no están solas”, así, “nos hemos empezado a conocer [&#8230;] Ella vende queques, en ocasiones nos ve y nos invita queques como forma de agradecimiento”.</p>



<p>Evidentemente Mujer de Plata es una escuela para entender el trabajo en colectividad y es ahora “la única organización de mujeres feministas potosinas”, afirma Mane.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371810-1024x683.jpg" alt="Miembros de Mujer de Plata con aerosoles en mano." class="wp-image-5212" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371810-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371810-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371810-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371810-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371810-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><em>Miembros de Mujer de Plata con aerosoles en mano.</em></p>



<p>A través del Informe <em><a href="https://lac.oxfam.org/informes/rompiendo-moldes-de-la-violencia-y-desigualdad-en-america-latina/">Rompiendo Moldes</a></em>, las colectivas se han dado cuenta de su importancia para cuestionar las normas y los comportamientos. Esta estrategia —esencial para el cambio, tanto individual como colectivo— permite que las personas reconstruyan sus conceptos de género, identidad y sociedad desde una perspectiva más incluyente e igualitaria.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="523" src="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371821-1024x523.jpg" alt="" class="wp-image-5214" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371821-1024x523.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371821-300x153.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371821-768x392.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371821-1536x785.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2025/02/1000371821-2048x1046.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /></figure>



<p><em>Miembros de Mujer de Plata, con fondo de “la Cerra”.</em></p>



<p>El megáfono, el grafiti, los zapatos rojos y la alfombra de la vergüenza se convirtieron en armas contra el machismo y expresiones simbólicas ante las injusticias de la colectiva. Al entender el trabajo en colectividad desde una mirada integral, Mujer de Plata evidentemente es una escuela andante y son ahora una organización de mujeres feministas potosinas con una mirada integral, como lo mencionan sus cofundadoras.</p>
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		<title>Jichi, el guardián de las aguas</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paola Gabriela Quispe Quispe]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 16 Nov 2024 12:50:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Justicia Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguas y Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Guapomó]]></category>
		<category><![CDATA[Jichi]]></category>
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					<description><![CDATA[Ser misterioso que se manifiesta, por lo general, en forma de viborón. La cuenca de la represa o laguna artificial Guapomó se encuentra dentro del Bosque Seco Chiquitano del departamento de Santa Cruz. Sus aguas desembocan en la represa de San Ignacio de Velasco, que tiene una extensión de 300 kilómetros cuadrados. Su ecosistema se [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading">Ser misterioso que se manifiesta, por lo general, en forma de viborón.</h2>



<figure class="wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio"><div class="wp-block-embed__wrapper">
<iframe loading="lazy" title="Jichi Teaser, el guardián de las aguas" width="500" height="281" src="https://www.youtube.com/embed/46IFGQ2PMVU?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>
</div></figure>



<p>La cuenca de la represa o laguna artificial Guapomó se encuentra dentro del Bosque Seco Chiquitano del departamento de Santa Cruz. Sus aguas desembocan en la represa de San Ignacio de Velasco, que tiene una extensión de 300 kilómetros cuadrados. Su ecosistema se encuentra bajo la protección ancestral de pueblos indígenas originarios, pero los estudios de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano muestran un panorama hostil: los cuerpos de agua de toda la cuenca han descendido de 63,5 hectáreas en 2018 a 10,2 hectáreas en 2021.<sup data-fn="738675e9-2fc7-498d-86bc-feef9614f3d0" class="fn"><a id="738675e9-2fc7-498d-86bc-feef9614f3d0-link" href="#738675e9-2fc7-498d-86bc-feef9614f3d0">1</a></sup> La crisis del agua está afectando seriamente a esta comunidad.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/20240814_165945-1024x768.jpg" alt="Tres mujeres y un hombre a orillas de Guapomó recogiendo agua" class="wp-image-5112" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/20240814_165945-1024x768.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/20240814_165945-300x225.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/20240814_165945-768x576.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/20240814_165945-1536x1152.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/20240814_165945-2048x1536.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Paola Gabriela Quispe Quispe.</figcaption></figure>



<p>A orillas de la represa Guapomó, en agosto del 2022, durante mi último viaje de ese año a San Ignacio de Velasco, Santa Cruz, Bolivia, escuché la leyenda del Jichi, el guardián de las aguas de la región chiquitana. Este ser misterioso es receloso de los <em>paúros</em> <strong>—</strong>reservorios de agua<strong>—</strong> porque si le hacen algún mal, castiga a la comunidad alejándose del lugar, pero no se va solo, se lleva consigo el agua, porque es su hogar. Eso cuentan las abuelas y los abuelos, y me lo contó Marcela Purate Barrientos,<sup data-fn="266d93d9-0604-45fe-8ba9-393c34f61851" class="fn"><a id="266d93d9-0604-45fe-8ba9-393c34f61851-link" href="#266d93d9-0604-45fe-8ba9-393c34f61851">2</a></sup> maestra en San Ignacio.&nbsp;&nbsp;</p>



<p>Entre despedidas de aquella tierra chiquitana, donde hice amigos y amé realizar mi trabajo, aparte de llevar muchos abrazos y buenos deseos, traje una frase en la maleta: “El que toma agua del Guapomó, vuelve o se queda”. (Este dicho se haría realidad para mí dos años después). Con esa idea me quedé muy intrigada, ¿cómo que se lleva el agua el Jichi? ¿dónde está ese ser? ¿qué forma tiene? Me nació un interés particular.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0356-1024x683.jpg" alt="Nenúfares flotando en Guapomó" class="wp-image-5092" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0356-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0356-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0356-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0356-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0356-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Photo: Paola Gabriela Quispe Quispe.</figcaption></figure>



<p>Ya en los Andes, tierras del Illimani y de la marraqueta, empecé a cuestionarme si aquel ser existía y el por qué de su existencia. Empecé a soñar con este ser, en forma de serpiente gigante, un viborón, y en mis sueños veía cómo sus escamas brillantes se deslizaban por las aguas del Guapomó, sumergiéndose de a poco, en busca de alimento.</p>



<p>Esas ideas rondaban en mi cabeza de manera frecuente, por lo que empecé a investigar y lo vi representado en dibujos y pequeñas narraciones de audio tal cual como en mis sueños. No dudé y consulté a un amigo de tierras bajas, quien confirmó mi visión. “Sí, es una boa. En mi tierra cuentan que un joven fue sólo a pescar al atardecer y que nunca volvió —me dijo, con voz misteriosa—, se dice que fue ofrenda para el Jichi”, confirmó Jorge Antelo Zapierre.<sup data-fn="532cec30-e339-49c5-a958-426e35d51ed5" class="fn"><a id="532cec30-e339-49c5-a958-426e35d51ed5-link" href="#532cec30-e339-49c5-a958-426e35d51ed5">3</a></sup></p>



<p>Por un interés de saciar mi sed de conocer al Jichi, inicié un viaje en julio de este año a San Ignacio de Velasco, donde la señora Clara Masay Mendez<sup data-fn="0451c511-b784-4e5a-82d4-ed66d8056045" class="fn"><a id="0451c511-b784-4e5a-82d4-ed66d8056045-link" href="#0451c511-b784-4e5a-82d4-ed66d8056045">4</a></sup> me narró que el Jichi en su comunidad se manifiesta en forma de mujer, por eso la conocen como “La señorita”. Pero no se trata de cualquier mujer, sino que es rubia, de tez blanca, alta y hermosa, vestida con una <em>tipoy</em> tradicional, y que solo se les aparece a los hombres cuando están con copas demás para llevárselos al <em>paúro</em>, donde desaparece en un abrir y cerrar de ojos ingresando al ojo de agua.</p>



<p>Quise conocer más y me trasladé a Sañonama, en las afueras de San Ignacio, donde Ana Rosa Yopie Egüez<sup data-fn="28939ff1-30e6-46bf-9b90-8f8a4dbdf228" class="fn"><a id="28939ff1-30e6-46bf-9b90-8f8a4dbdf228-link" href="#28939ff1-30e6-46bf-9b90-8f8a4dbdf228">5</a></sup>, cacique general, acompañada por otros comunarios, me llevaron al antiguo <em>paúro</em> donde recogían agua hace unos 70 años. Este <em>páuro</em> era el hogar de “La señorita” o la Jichi, según los relatos de las personas más longevas, que en lengua chiquitana se dice Sañonama, y por eso del nombre de la comunidad. En el antiguo <em>paúro</em> se ven ladrillos destrozados y algunos que forman un cuadrado alrededor del barro. Pusieron los ladrillos para preservar el agua que brotaba, pero esto —al parecer— no le gustó a la Sañonama y se secó.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="575" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0270-1024x575.jpg" alt="Cinco mujeres trayendo comida para una celebración." class="wp-image-5106" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0270-1024x575.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0270-300x169.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0270-768x431.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0270-1536x863.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0270-2048x1150.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Photo: Paola Gabriela Quispe Quispe.</figcaption></figure>



<p>Después de disfrutar de una <em>patasca</em>, fui a orillas del Guapomó en moto y vi a lo lejos una casa blanca. Me acerqué y me encontré con un letrero del COOSIV, Cooperativa de Servicios Públicos de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario de San Ignacio de Velasco, donde pude entrevistar al responsable de esta entidad, Victor Hugo Aguirre.<sup data-fn="0cd73a7c-f455-41d4-be10-931810d30a3d" class="fn"><a id="0cd73a7c-f455-41d4-be10-931810d30a3d-link" href="#0cd73a7c-f455-41d4-be10-931810d30a3d">6</a></sup> “En 2023 la represa del Guapomó llegó a estar en un margen negro; es decir, tuvo una capacidad de 20 por ciento para distribuir a la población ignaciana”, dijo y luego acotó que se debe balancear la distribución de agua entre las personas y el ganado.</p>



<p>Según el informe de COOSIV, la capacidad de la represa fue proyectada para atender a 20 mil habitantes; sin embargo, San Ignacio hoy bordea las 60 mil personas, y debe equilibrarse para dar de beber, además, a unas 400 mil cabezas de ganado, que demandan mayor cantidad de agua que las personas. En el 2023 llegó a su nivel más bajo, donde en verano la temperatura puede alcanzar hasta 38 grados centígrados.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="683" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0182-2-1024x683.jpg" alt="El letrero oficial de Sañonama" class="wp-image-5104" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0182-2-1024x683.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0182-2-300x200.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0182-2-768x512.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0182-2-1536x1024.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/IMG_0182-2-2048x1365.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Photo: Paola Gabriela Quispe Quispe.</figcaption></figure>



<p>Al día siguiente, me encontré con un grupo de jóvenes a los cuales les pregunté lo que había ocurrido en el 2023 en relación a la escasez de agua. Edwin Vasquez Margaña<sup data-fn="cbb3c911-96a2-4770-8cfc-a87667c4f548" class="fn"><a id="cbb3c911-96a2-4770-8cfc-a87667c4f548-link" href="#cbb3c911-96a2-4770-8cfc-a87667c4f548">7</a></sup>&nbsp; y Alejandra Cesari Soliz<sup data-fn="31834429-7e4d-4fb2-a8fa-abd7b70b4b34" class="fn"><a id="31834429-7e4d-4fb2-a8fa-abd7b70b4b34-link" href="#31834429-7e4d-4fb2-a8fa-abd7b70b4b34">8</a></sup> me contaron que les llegaba el agua con tierra, es decir salía lodo del grifo en vez de agua. Por eso empezaron a racionar el agua y, como era de esperar, los pobladores reclamaron sobre el abastecimiento, por lo que empezaron a abrir pozos de agua y, también, a potabilizar el agua residual.</p>



<p>Caminando hacia la plaza, visité al señor Armando Landivar,<sup data-fn="9160c48a-abba-432d-8f92-4174f561e65e" class="fn"><a id="9160c48a-abba-432d-8f92-4174f561e65e-link" href="#9160c48a-abba-432d-8f92-4174f561e65e">9</a></sup> artesano de esculturas de madera, quien me contó su versión titulada “Al Jichi le gusta la <em>chicha</em>”. Según Armando, se dice que al Jichi hay que darle ofrendas para que se mantenga en el Guapomó, es decir, para que esté feliz y contento. Pero con los años los pobladores a las orillas de la represa se han ido olvidando de esta ritualidad, por eso el Jichi está molesto y se ha ido llevando el agua a otras tierras, narró.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="577" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/1322150-1-1-1024x577.jpg" alt="Jóvenes hablan sobre el Jichi." class="wp-image-5114" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/1322150-1-1-1024x577.jpg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/1322150-1-1-300x169.jpg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/1322150-1-1-768x433.jpg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/1322150-1-1-1536x865.jpg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/11/1322150-1-1-2048x1154.jpg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Photo: Paola Gabriela Quispe Quispe.</figcaption></figure>



<p>La solución para que el Jichi y su familia vuelvan a Guapomó fue preparar unos cinco jarros grandes llenos de <em>chicha</em> (macerado de yuca), para que sacie su sed. Y, así, cuando escaseó el agua, la comunidad empezó a preparar la chicha, la dejaron cerca de la orilla de la represa y esperaron. Pasó todo un día y los jarrones se mantenían intactos; sin embargo, al segundo día, a la luz de la luna llena, se vio una cola gigante zigzagueando que entraba al primer jarrón y, así, pasó al segundo, tercero, cuarto y al último, relató Armando con voz misteriosa.</p>



<p>Después de ese hecho, esa noche llovió de forma incontrolable llenando por completo la represa del Guapomó. Desde aquella vez, año tras año, dijo Armando, la población del lugar le ofrendan chicha a este ser místico, protector de las aguas: el Jichi.&nbsp;&nbsp;</p>



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<ol class="wp-block-footnotes"><li id="738675e9-2fc7-498d-86bc-feef9614f3d0">Entrevista realizada el 25 de julio, 2024 <a href="#738675e9-2fc7-498d-86bc-feef9614f3d0-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 1"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="266d93d9-0604-45fe-8ba9-393c34f61851">Entrevista realizada el 18 de agosto, 2022. <a href="#266d93d9-0604-45fe-8ba9-393c34f61851-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 2"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="532cec30-e339-49c5-a958-426e35d51ed5">Entrevista realizada el 12 de febrero, 2024. <a href="#532cec30-e339-49c5-a958-426e35d51ed5-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 3"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="0451c511-b784-4e5a-82d4-ed66d8056045">Entrevista realizada el 24 de julio, 2024. <a href="#0451c511-b784-4e5a-82d4-ed66d8056045-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 4"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="28939ff1-30e6-46bf-9b90-8f8a4dbdf228">Entrevista realizada el 24 de julio, 2024. <a href="#28939ff1-30e6-46bf-9b90-8f8a4dbdf228-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 5"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="0cd73a7c-f455-41d4-be10-931810d30a3d">Entrevista realizada el 24 de julio, 2024. <a href="#0cd73a7c-f455-41d4-be10-931810d30a3d-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 6"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="cbb3c911-96a2-4770-8cfc-a87667c4f548">Entrevista realizada el 25, julio, 2024 <a href="#cbb3c911-96a2-4770-8cfc-a87667c4f548-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 7"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="31834429-7e4d-4fb2-a8fa-abd7b70b4b34">Entrevista realizada el 25, julio, 2024 <a href="#31834429-7e4d-4fb2-a8fa-abd7b70b4b34-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 8"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="9160c48a-abba-432d-8f92-4174f561e65e">Entrevista realizada el 25, julio, 2024. <a href="#9160c48a-abba-432d-8f92-4174f561e65e-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 9"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li></ol>


<p></p>
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		<title>Reconectando con la Pacha: Ensayo fotográfico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Paola Gabriela Quispe Quispe]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 May 2024 19:20:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Justicia Ambiental]]></category>
		<category><![CDATA[Salud]]></category>
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					<description><![CDATA[Por milenios, las personas han integrado la agricultura a su estilo de vida. Las comunidades del altiplano tienen una conexión especial con la tierra porque es quien les provee de alimentos. Por esta razón, la cultura aymara está fuertemente ligada a rituales como la challa,1 en carnavales y en agosto, que es el mes de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>Por milenios, las personas han integrado la agricultura a su estilo de vida. Las comunidades del altiplano tienen una conexión especial con la tierra porque es quien les provee de alimentos. Por esta razón, la cultura aymara está fuertemente ligada a rituales como la <em>challa</em>,<sup data-fn="1f719aee-7771-4e4f-a619-2c64023abb36" class="fn"><a id="1f719aee-7771-4e4f-a619-2c64023abb36-link" href="#1f719aee-7771-4e4f-a619-2c64023abb36">1</a></sup> en carnavales y en agosto, que es el mes de la Pachamama.</p>



<p>La conexión con la tierra está internalizada en acciones diarias, en relación con los alimentos, como la leche de la vaca, la papa y el chuño, que son símbolos de identidad cultural aymara. Esta relación se suele manifestar en frases de las mujeres aymaras cuando te advierten: “Cuidado que hagas derramar la leche, al hacer hervir, porque si pasa, el pezón de la vaca se va a agrietar”, lo que ocasiona que la vaca ya no provea de leche ni a sus becerros ni a los cuidadores. Si estás escarbando papa y por accidente partes la papa en dos con la <em>chuntilla,</em><sup data-fn="022a17f6-70f3-45d5-9e50-280e95fa9c6e" class="fn"><a id="022a17f6-70f3-45d5-9e50-280e95fa9c6e-link" href="#022a17f6-70f3-45d5-9e50-280e95fa9c6e">2</a></sup>antes que molestarse contigo, te dicen: “Agarra la papita en tus manos, pedile disculpas, y besa la papita”. Así como manifiestan su conexión con la tierra, desde lo comunitario e integrador, es cómo están las mujeres íntimamente relacionadas con los elementos alimenticios.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="576" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/2-1024x576.jpeg" alt="" class="wp-image-4677" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/2-1024x576.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/2-300x169.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/2-768x432.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/2-1536x864.jpeg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/2-2048x1152.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption"><span style="color: rgb(0, 0, 0); font-family: Arial, sans-serif; font-size: 11pt; text-align: justify; white-space-collapse: collapse; background-color: var(--wp--preset--color--primary);">Foto: Paola Quispe. Mujer aymara escarbando papa, comunidad de Choritotora, provincia Camacho, La Paz, Bolivia</span></figcaption></figure>



<p>Llevando en mano una canasta, la <em>chuntilla</em>, en la espalda un <em>ahuayo</em><sup data-fn="a5136f9d-14a0-4197-95e5-8f7bca80aacb" class="fn"><a id="a5136f9d-14a0-4197-95e5-8f7bca80aacb-link" href="#a5136f9d-14a0-4197-95e5-8f7bca80aacb">3</a></sup> con la merienda o <em>apthapi,</em><sup data-fn="6503701f-291a-4773-8fb8-3bb5646440cb" class="fn"><a id="6503701f-291a-4773-8fb8-3bb5646440cb-link" href="#6503701f-291a-4773-8fb8-3bb5646440cb">4</a></sup> varios yutes y mucha energía, inicia la temporada de cosecha (febrero a mayo). Las comunidades aymaras migrantes que residen en La Paz y en El Alto se trasladan a sus comunidades de origen a cosechar lo que se ha sembrado y con la esperanza de que la helada no haya afectado sus cultivos, en su mayoría la papa, la más cotizada. El feriado de Semana Santa es una excusa perfecta para escarbar la tierra y sacar a las hijas de la <em>pacha</em>, las papas. Se suele necesitar bastante ayuda porque es un trabajo pesado. Ahí, es donde el <em>ayni</em>, cooperación y reciprocidad entre los miembros de la comunidad, se activan más que nunca para avanzar y lograr terminar la cosecha, donde se muestra el sentido de comunidad a través de la agricultura. Cuando uno pide el <em>ayni</em>, está consciente que en otra oportunidad uno debe colaborar de la misma forma.</p>



<figure class="wp-block-pullquote has-border-color has-base-color has-text-color has-background has-link-color has-large-font-size wp-elements-270608f432eabfe944b09bd03583bac6" style="border-color:#465300;border-width:10px;border-radius:19px;background-color:#05361c;margin-top:var(--wp--preset--spacing--10);margin-right:var(--wp--preset--spacing--10);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--10);margin-left:var(--wp--preset--spacing--10);padding-top:var(--wp--preset--spacing--30);padding-right:var(--wp--preset--spacing--30);padding-bottom:var(--wp--preset--spacing--30);padding-left:var(--wp--preset--spacing--30)"><blockquote><p>Como un acto de resiliencia nacen los huertos urbanos, como un acto de reconocimiento a nuestra capacidad para producir nuestra comida de manera sostenible y garantizar así la seguridad alimentaria de las familias. </p></blockquote></figure>



<p></p>



<p>Tras el crecimiento del concreto y edificios en las ciudades metropolitanas, que habitan más que los árboles, plantas o espacios recreativos naturales, emerge un movimiento de resistencia. Personas migrantes que crecieron en las ciudades de La Paz y El Alto buscan espacios de encuentro íntimo con los alimentos y con la tierra. Como un acto de resiliencia nacen los huertos urbanos, como un acto de reconocimiento a nuestra capacidad para producir nuestra comida de manera sostenible y garantizar así la seguridad alimentaria de las familias. Además, los huertos urbanos son un motor de productividad colectiva donde se rescata la sabiduría y conocimientos en pro del espacio y va contra el individualismo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="743" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/3-1024x743.jpeg" alt="" class="wp-image-4679" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/3-1024x743.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/3-300x218.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/3-768x557.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/3-1536x1114.jpeg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/3-2048x1485.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Paola Quispe. Flor de papa, comunidad de Choritotora, provincia Camacho, La Paz, Bolivia<br></figcaption></figure>



<p>En la zona de Pampahasi en La Paz, que en aymara significa pradera frágil, se encuentra el huerto liderado por <em>awichas</em> y <em>achilas,</em><sup data-fn="06399911-87f4-4a07-8424-0dfaf03d5bd6" class="fn"><a id="06399911-87f4-4a07-8424-0dfaf03d5bd6-link" href="#06399911-87f4-4a07-8424-0dfaf03d5bd6">5</a></sup> el cual emerge de la idea de replicar los huertos de ocio. En 2019, tras un viaje a España, Petrona Mamani, una de las fundadoras del huerto, conoció los huertos de ocio, donde varias personas se reunían para cultivar de forma sustentable. Así comenzó la transformación de un espacio donde habitaba la basura, para convertirse en un espacio genera productividad.</p>



<p>Inician el día en el huerto, donde el olor es armonioso que revitaliza, saludando a las plantas, reconociendo que son seres vivos, abriendo la carpa, revisando los cultivos, deshierbando, regando y luego pasan a “La sala de descanso”. Este es un espacio donde se akullika,<sup data-fn="5db89b51-73c0-406d-8be5-011bdfe1b9be" class="fn"><a id="5db89b51-73c0-406d-8be5-011bdfe1b9be-link" href="#5db89b51-73c0-406d-8be5-011bdfe1b9be">6</a></sup> se conversa, se dialoga, nada sale de esas cuatro paredes porque es comunidad, los asientos acomodados en círculo convoca a que todos se puedan ver y que estemos conectados y seamos parte de la comunidad, en este caso de las abuelas y abuelos. Además, se siente cómo las energías se encuentran y la esencia de una comunidad intergeneracional, donde el adulto mayor enseña conocimiento, sabiduría y la lengua materna, el aymara.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="647" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/4-1024x647.jpeg" alt="" class="wp-image-4681" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/4-1024x647.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/4-300x190.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/4-768x485.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/4-1536x971.jpeg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/4-2048x1294.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Paola Quispe. Hojas de coca encima de un aguayo, de fondo awichas y achilas en el sala de descanso, Huerto Awichas, La Paz, Bolivia</figcaption></figure>



<p>Más que un huerto, es una comunidad de resistencia donde las dulces <em>kisas</em><sup data-fn="2017b8ea-7264-43b6-9130-7bcd0a21abb1" class="fn"><a id="2017b8ea-7264-43b6-9130-7bcd0a21abb1-link" href="#2017b8ea-7264-43b6-9130-7bcd0a21abb1">7</a></sup>, con arrugas y canas, son la comunidad <em>awichas</em>, un tejido comunitario con el objetivo en comunión con saberes ancestrales y la madre tierra. Son una semilla de esperanza sostenible, conocimiento, experiencia y buena energía que permite producir alimentos sanos, saludables y ecológicos. A su vez, es un compartir de momentos regenerativos con las <em>awichas</em> y <em>achilas</em>. Cada momento es un aprendizaje, dedicación y atención a la mesa de cultivo.</p>



<p>Y este espacio, además, se ha ido expandiendo. La comunidad está ahora integrada por 25 adultos mayores aymaras que han migrado desde sus comunidades rurales originarias. El huerto cuenta con dos casas comunitarias, un taller de hilado y tejido de lana alpaca y comedores comunitarios que brindan apoyo nutricional a sus miembros. La convivencia se basa en la reciprocidad, la autogestión y la complementariedad, donde lo colectivo prima sobre lo individual. La comunidad cultiva papa, haba, arveja, cebolla, nabos, rabanitos, tomate, pepino para autoconsumo.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="768" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/5-1024x768.jpeg" alt="" class="wp-image-4683" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/5-1024x768.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/5-300x225.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/5-768x576.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/5-1536x1152.jpeg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/5-2048x1536.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Paola Quispe. Awichas en la sala de descanso, Huerto Awichas, La Paz, Bolivia</figcaption></figure>



<p>Mover la tierra, sembrar, hacer germinar, el riego y el cuidado de parcelas es un trabajo arduo y constante –y sobre todo comunitario– donde las energías hacen sinergia y caminan juntas para ver crecer y nacer a las hijas de la <em>pacha</em>, que en agradecimiento a su cuidado de la Pachamama, nos da como ofrenda.</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img loading="lazy" decoding="async" width="1024" height="958" src="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/6-1024x958.jpeg" alt="" class="wp-image-4685" srcset="https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/6-1024x958.jpeg 1024w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/6-300x281.jpeg 300w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/6-768x718.jpeg 768w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/6-1536x1436.jpeg 1536w, https://awasqa.org/app/uploads/2024/05/6-2048x1915.jpeg 2048w" sizes="auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px" /><figcaption class="wp-element-caption">Foto: Paola Quispe. Varón con papas en una manta de vicuña, comunidad de Choritotora, provincia Camacho, La Paz, Bolivia</figcaption></figure>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>


<ol class="wp-block-footnotes"><li id="1f719aee-7771-4e4f-a619-2c64023abb36">Ceremonia ritual para ofrendar y dar gracias a la Pachamama. En el altiplano se pone serpentina, confeti y se echa vino a los cultivos y se toca una Tarqueada, música nativa.  <a href="#1f719aee-7771-4e4f-a619-2c64023abb36-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 1"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="022a17f6-70f3-45d5-9e50-280e95fa9c6e">Azadón. <a href="#022a17f6-70f3-45d5-9e50-280e95fa9c6e-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 2"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="a5136f9d-14a0-4197-95e5-8f7bca80aacb">Tejido de lana de colores que utilizan las mujeres para llevar a los niños o cargar cosas. <a href="#a5136f9d-14a0-4197-95e5-8f7bca80aacb-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 3"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="6503701f-291a-4773-8fb8-3bb5646440cb">Diversos alimentos que se lleva para compartir. <a href="#6503701f-291a-4773-8fb8-3bb5646440cb-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 4"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="06399911-87f4-4a07-8424-0dfaf03d5bd6">Abuelas y abuelos, respectivamente. <a href="#06399911-87f4-4a07-8424-0dfaf03d5bd6-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 5"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="5db89b51-73c0-406d-8be5-011bdfe1b9be">El acto de masticar la hoja de coca. <a href="#5db89b51-73c0-406d-8be5-011bdfe1b9be-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 6"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li><li id="2017b8ea-7264-43b6-9130-7bcd0a21abb1">Persona de edad avanzada. <a href="#2017b8ea-7264-43b6-9130-7bcd0a21abb1-link" aria-label="Saltar a la referencia de la nota 7"><img src="https://s.w.org/images/core/emoji/17.0.2/72x72/21a9.png" alt="↩" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" />︎</a></li></ol>]]></content:encoded>
					
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